Tribunal dictó penas —entre ellas presidio perpetuo calificado— por el doble homicidio ocurrido el 13 de septiembre de 2023; investigación incluyó hallazgo de restos, peritajes y la sospecha de canibalismo.
01El 14 de mayo de 2026 el Primer Tribunal Oral en lo Penal de Santiago dictó condenas por el macabro crimen cometido en Pudahuel el 13 de septiembre de 2023, en el que perdieron la vida una mujer y su pareja, identificados en la causa como Bernarda Morales (45) y Arturo (50).
02Tres hombres de 23, 29 y 32 años fueron condenados a presidio perpetuo —en el caso del líder identificado como Benjamín Bordillo Catrimán (23), la pena fue presidio perpetuo calificado—. Además, una mujer que tenía 17 años al tiempo de los hechos (hoy 20) fue condenada a cinco años de régimen cerrado y otros cinco años en régimen semiabierto o semi cerrado bajo vigilancia del servicio de menores, según las distintas precisiones de la sentencia.
03La investigación determinó que las víctimas fueron secuestradas bajo amenaza y trasladadas a una vivienda en calle Pretoria, donde fueron golpeadas, torturadas durante horas, asesinadas y posteriormente descuartizadas. Los restos fueron enterrados en un sitio eriazo y hallados, al menos, dos meses después del crimen; otras informaciones apuntan a que los cuerpos fueron encontrados al costado de la Ruta 68.
04El caso fue revelado tras una denuncia por presunta desgracia y una videollamada que la hija de la mujer asesinada recibió, en la que un individuo afirmó que allí estaba enterrado el cuerpo de su madre; a partir de esa pista la Brigada de Homicidios realizó pericias que permitieron encontrar los restos. La fiscal Paulina Díaz Obilinovic señaló que “esta investigación fue particularmente compleja, atendiendo que ambos cuerpos fueron encontrados, a lo menos, dos meses después del hecho en sí y de la presunta desgracia inicialmente denunciada”.
05Durante el juicio la fiscalía presentó el testimonio de una veintena de testigos —algunos en reserva— y numerosa prueba pericial, incluyendo peritos criminalísticos y bioquímicos genetistas encargados de la identificación de los restos. La fiscal también indicó la dificultad habitual en delitos violentos para conseguir participación ciudadana, por lo que se recurrió a las declaraciones recabadas por la Brigada de Homicidios.
06Informes y reportajes difundidos en meses recientes consignaron la existencia de una llamada telefónica de aproximadamente 20 minutos que fue clave para que los familiares conocieran detalles del destino de las víctimas; en esa conversación, un interlocutor afirmó: “El Benja los tenía ahí, los tenía secuestrados y les pegaba. Después se le pasó por la mente. Al Arturo lo degolló entero... A ella también, todo lo mismo”. En la prensa también se mencionó la sospecha de que en el lugar se habría cometido canibalismo, versión que formó parte de las indagaciones mediáticas y judiciales.
07Según la investigación, el grupo estaba vinculado al tráfico de drogas y el imputado Benjamín se habría apropiado del inmueble donde ocurrieron los hechos, expulsando al dueño —un hombre con adicción— a una pieza secundaria, lugar en el que se consumaron los asesinatos. Se precisó además que no se trató de un secuestro extorsivo, sino de hechos motivados por rencillas personales y asuntos relacionados con la venta de drogas.
08Los acusados fueron declarados culpables de doble homicidio con secuestro, tortura, inhumación y exhumación ilegal de restos. En el caso del presidio perpetuo calificado señalado para los adultos, ello implica que no podrán solicitar beneficios antes de cumplir 40 años de pena efectiva, según explicó la cobertura judicial.
09El fallo cierra una etapa judicial de un caso que combinó violencia extrema, delimitación de responsabilidades a través de peritajes complejos y testimonios reservados, y que conmocionó por la crudeza del método empleado y las sospechas mediáticas sobre actos adicionales como el canibalismo; la investigación y las pruebas forenses fueron determinantes para la identificación y condena de los imputados.