El presidente sostiene que un pacto está en detalles finales, pero mantiene amenazas y bloqueo hasta su firma.
El presidente Donald Trump afirmó este fin de semana que Estados Unidos e Irán han "negociado" en gran medida un acuerdo de paz y que ahora se discuten los "aspectos y detalles finales", incluidos planes para reabrir el estrecho de Ormuz. Los mensajes llegaron vía Truth Social tras conversaciones telefónicas con líderes del Golfo y el primer ministro israelí; Trump añadió que el bloqueo permanecerá en vigor hasta que el pacto esté certificado y firmado. Al mismo tiempo el mandatario advierte que contempla opciones militares si las negociaciones fracasan. La Casa Blanca mantuvo reuniones con su equipo de seguridad y los negociadores para evaluar los pasos siguientes.
Si el borrador llega a firmarse abriría una de las rutas marítimas más sensibles para el comercio petrolero mundial y podría rebajar las tensiones en el Golfo; sin embargo, la simultánea retórica beligerante de Washington deja en entredicho la estabilidad del proceso. La negociación suma a actores regionales —desde Arabia Saudita hasta Pakistán— y depende de pasos formales: alcanzar, certificar y firmar un texto que satisfaga a todas las partes. La combinación de diplomacia multilateral y amenazas militares convierte el acuerdo en un juego de plazos y garantías.
Donald Trump publicó en su red Truth Social que "se ha negociado un acuerdo, pendiente de su finalización, entre los Estados Unidos de América, la República Islámica de Irán y los demás países mencionados" y describió la etapa como de "detalles finales". El mandatario dijo que habló con líderes del Golfo, líderes regionales y con el primer ministro de Israel, y subrayó que cualquier pacto requerirá la certificación formal de Washington antes de levantar sanciones o bloqueos. Trump añadió que la reapertura del estrecho de Ormuz forma parte del borrador, una concesión de alto impacto estratégico.
“Se ha negociado un acuerdo, pendiente de su finalización, entre los Estados Unidos de América, la República Islámica de Irán y los demás países mencionados”— Donald Trump
La inclusión de la reapertura del estrecho de Ormuz en el borrador convierte el eventual pacto en un asunto de interés inmediato para los mercados energéticos y las rutas comerciales. Cualquier compromiso que garantice el libre tránsito reduciría drásticamente un riesgo geopolítico que desde febrero ha afectado el transporte de crudo. Al mismo tiempo, levantar el bloqueo exigido por Washington dependerá de que el acuerdo sea verificado y certificado, un paso que podría retrasar los beneficios económicos esperados.
El general Syed Asim Munir, jefe del Ejército de Pakistán, ha actuado como mediador y viajó a Teherán en la última semana con el objetivo de impulsar acercamientos entre las partes. Su presencia subraya el papel de actores regionales no occidentales en las conversaciones multilaterales y la búsqueda de garantías prácticas sobre navegación y seguridad. Las gestiones pakistaníes se suman a los contactos telefónicos que Trump sostuvo con gobernantes del Golfo y otros mandatarios.
A la par de los anuncios sobre avances, Trump ha mantenido una retórica de presión que incluye la posibilidad de acción militar si fracasan las negociaciones. En declaraciones citadas por Axios y reproducidas por medios estadounidenses, el presidente dijo que había un "50% de probabilidades" de cerrar un buen trato o, alternativamente, de atacar a Irán. Esa ambivalencia elevó la incertidumbre en la región y motivó la convocatoria urgente del equipo de seguridad en Washington.
“hay un 50% de probabilidades de llegar a un "buen" trato o, por el contrario, haré "volar por los aires" a Irán”— Donald Trump
Funcionarios de la administración han evitado detallar opciones militares, pero el secretario de Guerra Pete Hegseth señaló que existen planes de escalada y de reasignación de recursos si la situación lo requiere. Esos mensajes muestran que, mientras persisten las conversaciones diplomáticas, la Casa Blanca mantiene preparativos operativos como elemento de presión. La mezcla de negociación y señales militares aumenta la volatilidad del proceso.
“Tenemos un plan para intensificar las medidas si fuera necesario. Tenemos un plan para revertir la situación si fuera necesario. Tenemos un plan para reasignar recursos”— Pete Hegseth
Las crónicas muestran dos narrativas contrapuestas: por un lado, declaraciones presidenciales que describen un acuerdo en "detalles finales"; por otro, advertencias públicas de fuerza y la afirmación de que el bloqueo se mantendrá hasta la certificación. Esa tensión entre progreso diplomático y presión militar es la principal discrepancia operativa en las fuentes.
El próximo hito será el resultado de la reunión del presidente con su equipo de seguridad y los negociadores —incluido el vicepresidente y asesores clave— y la posible declaración pública en las próximas horas o días. También será clave la evolución de las gestiones del mediador paquistaní en Teherán y si Estados Unidos certifica pasos concretos antes de levantar el bloqueo.