La hoja de ruta presentada en Panamá plantea negociaciones simultáneas, nuevo CNE y un cronograma electoral verificable como pasos clave.
María Corina Machado y Edmundo González presentaron en Panamá una hoja de ruta para la transición venezolana que propone negociar con el Ejecutivo de Delcy Rodríguez con el acompañamiento de Estados Unidos y, al mismo tiempo, construir un “gran acuerdo nacional”. El manifiesto, firmado por la Plataforma Unitaria Democrática y otros movimientos, plantea tres fases —estabilidad, recuperación y transición— y exige, entre otras medidas, la designación de un nuevo Consejo Nacional Electoral y la liberación de presos políticos. Machado liderará las negociaciones y se reserva la facultad de designar el equipo negociador. El anuncio ocurre tras semanas de movilizaciones de la oposición y la proclamada captura del expresidente Nicolás Maduro a inicios de año.
La propuesta transforma una mesa política en un intento formal de encauzar la salida del poder del oficialismo mediante pasos verificables: negociación con el Ejecutivo apoyada por EE.UU., un nuevo CNE y un cronograma electoral que permita elecciones presidenciales «libres y transparentes». Si prospera, la ruta domesticará las tensiones internas de la oposición y dará a la comunidad internacional puntos concretos para exigir garantías. Si fracasa, el país permanecerá en la incertidumbre institucional que la oposición atribuye al actual aparato electoral y represivo.
La hoja de ruta presentada en Ciudad de Panamá plantea dos procesos simultáneos: una negociación política con el Ejecutivo encabezado por Delcy Rodríguez con “acompañamiento” de Estados Unidos, y la construcción de un Gran Acuerdo Nacional que reúna a partidos, gremios, universidades y la diáspora. Los firmantes prometen mantener un mensaje único y coordinar consultas ciudadanas para legitimar la transición. El documento insiste en tres fases —estabilización, recuperación y transición— inspiradas en el plan del secretario de Estado estadounidense. El objetivo explícito es la realización de una elección presidencial con observación internacional y garantías constitucionales.
El sector opositor señala que las negociaciones serán dirigidas por Machado y que ella designará al responsable del equipo negociador, integrado por técnicos y representantes políticos. La propuesta demanda gestos concretos del Ejecutivo para crear un clima favorable: liberación plena de presos políticos, retorno seguro de exiliados y normalización del espacio cívico. Además, la oposición reclama el desmantelamiento de grupos armados y del aparato represivo como condiciones previas al proceso electoral. Ese marco subraya el papel que la administración estadounidense, y específicamente el plan tripartito referido por funcionarios, jugaría como garante.
Entre los requisitos técnicos para asegurar comicios creíbles, la oposición exige la designación urgente de un nuevo Consejo Nacional Electoral integrado por “personalidades independientes y respetables” y la creación de un registro electoral que permita votar a millones de venezolanos en el exterior. El documento apunta a un cronograma electoral “viable y verificable” como condición para iniciar formalmente la transición. Sin ese calendario, dicen los dirigentes, la transición no arrancará porque el país seguiría anclado en la incertidumbre institucional.
Machado ratificó en Panamá que será candidata en las elecciones que propone la hoja de ruta y defendió que la oposición busca «elecciones limpias y libres» en las que compitan otros aspirantes. Ante periodistas dijo que su regreso a Venezuela se coordinará con Estados Unidos y que su retorno tendrá como propósito acompañar la puesta en marcha del plan de tres fases. La dirigente repitió su discurso de unidad y urgencia para atender la emergencia humanitaria que atraviesa el país.
“Yo seré candidata, pero podrán haber otros. A mí me encantaría competir con todo el mundo, con todo el que quiera ser candidato (…) tendremos elecciones limpias y libres”— María Corina Machado
El partido Vente Venezuela, al que pertenece Machado, insistió en que «con el cronograma electoral empieza la transición» y que la líder regresará «en los próximos días» para «terminar la tarea de ser libres», según su coordinador nacional de organización. Henry Alviárez, exreo político liberado, señaló que la organización ciudadana que promueven trasciende a los partidos y que la concreción del calendario dará certeza al país. El reclamo por un calendario verificable es ahora la demanda más citada por los dirigentes opositores.
“Con el cronograma electoral empieza la transición porque le vas a dar al país certeza.”— Henry Alviárez
La disputa central es la legitimidad de los resultados de 2024: la oposición asegura que actas en Panamá prueban la victoria de Edmundo González con más del 70%, mientras que el Consejo Nacional Electoral controlado por el oficialismo no reconoció ese resultado y proclamó la reelección de Nicolás Maduro, quien fue capturado en enero según reportes. Delcy Rodríguez asumió como presidenta interina en ese contexto, una versión que la oposición rechaza y que tensiona cualquier negociación sobre el calendario electoral.
El próximo hito será la propuesta y verificación de un cronograma electoral y la designación de un nuevo CNE: esos dos pasos servirán como termómetro para medir si la negociación con el Ejecutivo y el rol de EE.UU. avanzan. También estará a la vista la fecha efectiva del regreso de Machado, anunciada como inminente y condicionada a coordinación con aliados internacionales.