Un pacto que incluiría la reapertura del estrecho de Ormuz podría cambiar la seguridad regional y el comercio petrolero global.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que las negociaciones con Irán "avanzan favorablemente" y que un acuerdo está en sus detalles finales, tras contactos con líderes del Golfo y una conversación con Israel. El mandatario publicó las declaraciones en su plataforma Truth Social y dijo que el borrador contempla la reapertura del estrecho de Ormuz, vía clave para el petróleo mundial. Estados Unidos e Irán han intensificado contactos en los últimos días y, según fuentes, el jefe negociador iraní y el ministro de Exteriores iraní tenían prevista una reunión en Catar para avanzar en el texto. Trump advirtió además que, si las gestiones fracasan, Estados Unidos recuperaría la vía militar con mayor fuerza.
El posible pacto no solo busca una tregua temporal en la guerra entre Irán y Estados Unidos, sino desbloquear el estrecho de Ormuz y negociar luego un acuerdo nuclear más amplio. Si prospera, implicaría sanciones condicionadas, garantías para el tránsito marítimo y el involucramiento de países del Golfo e Israel. La propuesta ha encendido recelos dentro del propio Partido Republicano por la eventual postergación del expediente nuclear. La concreción o el fracaso del acuerdo tendrá efectos inmediatos en la seguridad regional y en los precios del crudo.
Desde la Casa Blanca, Trump describió las conversaciones como productivas y dejó claro que exige un pacto global: o un acuerdo que satisfaga a todas las partes o nada. En su mensaje público insistió en que Estados Unidos no cedará en la prohibición de armas nucleares para Irán y advirtió que la opción militar permanece sobre la mesa si las negociaciones fracasan. El presidente además vinculó el arreglo a una posible ampliación de los Acuerdos de Abraham, planteando la normalización con Israel como parte del paquete regional.
“las negociaciones con la República Islámica de Irán avanzan favorablemente. Solo habrá un gran acuerdo para todos o no habrá ningún acuerdo en absoluto”— Donald Trump
Irán ha movilizado a su equipo negociador: Mohamad Baqer Qalibaf, jefe negociador, y el ministro Abás Araqchí tenían pactada una reunión en Catar para afinar el memorando de entendimiento, según reportes. Las conversaciones iraníes buscan garantizar el levantamiento de ciertas sanciones a cambio de medidas que aseguren la seguridad marítima en el Golfo Pérsico. Fuentes iraníes y diplomáticas han mantenido hasta ahora un perfil bajo mientras se negocian detalles técnicos y plazos de implementación.
Desde la órbita estadounidense, Marco Rubio dijo estar a la espera de una respuesta oficial iraní para firmar el memorando de entendimiento en el que trabajan las partes. La administración dejó en manos del proceso diplomático la formalización del texto y pidió cautela: Trump mismo ordenó a su equipo no apresurarse para asegurar el "mejor acuerdo posible". A la vez, la Casa Blanca había sugerido días antes que un acuerdo era inminente, lo que contrastó con mensajes posteriores que rebajaron expectativas temporales.
Trump también afirmó haber conversado con numerosos líderes regionales —desde Arabia Saudita y Emiratos hasta Turquía, Pakistán, Egipto, Jordania y Baréin— y describió su diálogo con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, como positivo. El presidente estadounidense presentó el entendimiento como un acuerdo multilateral que, además de abrir el estrecho de Ormuz, involucraría a varias capitales en garantías de seguridad y normalización. Analistas internacionales advierten que la participación de tantos actores complica la firma, pero puede aumentar la presión para un compromiso.
Persiste el desacuerdo sobre si el expediente nuclear quedará resuelto en la fase inicial del pacto o se postergará para una etapa posterior: filtraciones señalan que se dejaría la materia para más adelante, mientras que legisladores republicanos expresan recelos por esa postergación. Además, hay versiones contrapuestas sobre la inmediatez del acuerdo: la Casa Blanca había insinuado que era inminente, pero el propio Trump después pidió no apresurarse.
El próximo hito formal será la respuesta oficial de Teherán al memorando de entendimiento y la reunión programada en Catar entre el jefe negociador Mohamad Baqer Qalibaf y el ministro Abás Araqchí para cerrar detalles. Si Irán responde afirmativamente, las partes deberán acordar plazos, mecanismos de verificación y la posible extensión de una tregua de 60 días para negociar un pacto nuclear más amplio.