Teherán exige aceptación de su plan de paz y crea un sistema de peajes en Ormuz; las conversaciones mediadas por Pakistán siguen estancadas.
Irán sostiene que aún intercambia “mensajes, aunque lentamente” con Estados Unidos mientras el presidente Donald Trump calificó la última propuesta iraní como “inaceptable” y la descartó. En paralelo, Teherán oficializó un mecanismo para cobrar peajes y controlar el tránsito en el estrecho de Ormuz, que declarará ilegal todo paso sin permiso. Medios iraníes también difundieron que Washington habría presentado demandas extremas —entre ellas la entrega de uranio enriquecido—, lo que complica la posibilidad de avanzar en un acuerdo.
El choque entre la exigencia iraní de aceptar su plan de 14 puntos y la respuesta estadounidense, que según reportes pediría la entrega de uranio y límites drásticos al programa nuclear, transforma una negociación mediada en un pulso de seguridad. La creación del sistema de peajes en Ormuz añade una presión económica y marítima inmediata que afecta el comercio y elevará la tensión regional. Pakistan actúa como puente diplomático, pero la falta de confianza y las amenazas militares mantienen la tregua en una fragilidad prolongada.
El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, dijo en Nueva Delhi que las conversaciones con Washington prosiguen de forma lenta y reiteró la desconfianza hacia la otra parte como principal obstáculo para un pacto. Araqchi afirmó que Irán no aceptará “nada que no sea un acuerdo justo y equilibrado” y subrayó que Teherán está preparado para volver tanto a la mesa como al campo de batalla, si hace falta. Su intervención busca mantener abierta la vía diplomática pese al rechazo público de la Casa Blanca.
“No podemos aceptar nada que no sea un acuerdo justo y equilibrado. Por eso no pudimos llegar a un acuerdo. Seguimos intercambiando mensajes, pero lentamente”— Abbas Araqchi
El presidente estadounidense, Donald Trump, rechazó la propuesta iraní y explicó que no aceptó el documento porque “no le gustó la primera frase”, calificándolo de inaceptable. Trump renovó la oferta de una suspensión del programa nuclear por 20 años si Irán entrega garantías que Washington considere suficientes. Su postura pública endurece la negociación y mantiene la presión militar y diplomática desde la Casa Blanca.
“Era una frase inaceptable”— Donald Trump
La agencia Fars, citada por medios internacionales, divulgó detalles de lo que describió como las exigencias estadounidenses: la entrega de 440 kilos de uranio enriquecido al 60%, limitar el programa nuclear a una sola instalación activa y renunciar a compensaciones por daños de guerra. El informe añade que Washington condicionaría el cese de hostilidades al avance de esas negociaciones y que no desbloquearía siquiera el 25% de los activos iraníes reclamados por Teherán. Esos términos, si fueran reales, suponen una reducción drástica de la capacidad nuclear y económica iraní.
La cúpula política y militar iraní elevó el tono: el presidente del Parlamento, Mohamed Baqer Qalibaf, afirmó que “no hay otra alternativa” que aceptar los derechos que recoge la propuesta de Teherán y advirtió que cualquier vía distinta será un fracaso. Al mismo tiempo, el portavoz del Ministerio de Defensa, Reza Talaei-Nik, amenazó con respuestas “decisivas” ante nuevas agresiones, señalando la capacidad iraní para repeler a fuerzas extranjeras en la región. Esas declaraciones consolidan la línea de presión que combina diplomacia y advertencia militar.
“No hay otra alternativa que aceptar los derechos del pueblo iraní tal como se establecen en la propuesta de 14 puntos”— Mohamed Baqer Qalibaf
El Consejo Supremo de Seguridad Nacional anunció que la Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico (PGSA) gestionará el tránsito y cobrará peajes, advirtiendo que “el paso sin permiso será considerado ilegal”. El sistema incluye actualizaciones en tiempo real y prohibiciones sobre el uso del dólar en los pagos, según parlamentarios iraníes. La medida busca disputar el control marítimo y generar costos políticos y comerciales a los buques que circulen por Ormuz.
“el paso sin permiso será considerado ilegal”— Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico (PGSA)
La mediación de Pakistán queda en el centro de la dinámica: el ministro del Interior paquistaní, Mohsin Naqvi, viajó a Teherán con el declarado objetivo de transmitir mensajes entre las partes, pero una segunda reunión en Islamabad aún no tiene fecha. El estancamiento se explica tanto por las demandas contrapuestas como por incidentes en el Golfo —bloqueos y detenciones de buques— que Irán considera violaciones del alto el fuego. Esa combinación impide transformar los intercambios lentos en un acuerdo sostenible.
Existe disputa sobre el alcance real de las demandas estadounidenses: la agencia Fars difundió exigencias específicas —como la entrega de 440 kilos de uranio al 60%— que Estados Unidos no ha confirmado públicamente. Asimismo, Irán asegura que aún intercambia mensajes, mientras Washington enfatiza que la propuesta fue rechazada por ser inaceptable, lo que complica verificar si las conversaciones avanzan o están congeladas.
El próximo hito será si Pakistán logra convocar una segunda reunión en Islamabad y si Washington aclara públicamente las condiciones que le atribuyen en los reportes. Al mismo tiempo, habrá que observar si la PGSA comienza a aplicar multas y controles en Ormuz, una acción que generaría efectos inmediatos en el comercio marítimo regional.