Bombardeos y tregua frágil en Líbano
Pese a la prórroga del alto el fuego, Israel persiste en ataques que elevan el saldo humano y tensionan las negociaciones.
- 01Ataques pese a la tregua
- 02Saldo humano y víctimas
- 03Negociaciones en Washington
- 04Reclamaciones militares opuestas
- ◆Contexto
- ◆Qué se disputa
- ◆Qué viene
En las últimas dos semanas el sur del Líbano ha sufrido una nueva oleada de bombardeos de Israel que han causado centenares de muertos y heridos pese a un alto el fuego vigente. El Ministerio de Salud libanés y el Centro de Operaciones de Emergencia contabilizan múltiples ataques contra localidades como Nabatiyé, Tiro y Deir Qanun al Nahr, con víctimas civiles, incluidos niños y personal sanitario. El Ejército israelí afirma haber atacado objetivos de Hezbolá y dijo haber eliminado a centenares de combatientes, mientras Hezbolá mantiene acciones contra posiciones israelíes. Washington ofició de mediador para extender la tregua 45 días, pero las ofensivas han continuado y agravan la crisis humanitaria.
La continuidad de los ataques a pesar del cese de hostilidades alcanza dimensiones políticas y humanitarias: el Gobierno libanés y organismos como Unicef y ACNUR alertan sobre miles de víctimas, niños muertos y desplazamientos masivos; Estados Unidos busca consolidar negociaciones militares y políticas para evitar una escalada mayor. El contraste entre la extensión formal de la tregua y la actividad militar en el terreno complica tanto la verificación del alto el fuego como el retorno seguro de civiles a sus hogares.
Ataques pese a la tregua
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han lanzado ataques aéreos, con drones y artillería contra múltiples localidades del sur libanés aun cuando el alto el fuego fue prorrogado. Informes del Ministerio de Salud y del Centro de Operaciones de Emergencia detallan bombardeos en Nabatiyé, Tiro, Deir Qanun al Nahr y la autopista costera, que dejaron vehículos ardiendo y decenas de civiles muertos, entre ellos niños y trabajadores sanitarios. El Ejército israelí sostiene que ataca objetivos de Hezbolá y que ha eliminado combatientes, mientras las autoridades libanesas denuncian daños a infraestructura civil y sanitaria.
Saldo humano y víctimas
Los balances oficiales libaneses han crecido por días: el Centro de Operaciones de Emergencia y el Ministerio de Salud han elevado las cifras a casi 3.000 muertos y más de 9.000 heridos desde el 2 de marzo, con reportes recientes que superan los 3.000 fallecidos. Unicef informó que al menos 200 niños han muerto desde el inicio de los ataques y que unos 770.000 menores sufren un aumento del trauma y la inseguridad; el organismo regional, representado por Edouard Beigbeder, advirtió sobre las secuelas psicosociales de la violencia repetida. ACNUR estima que alrededor de 1,2 millones de personas han sido desplazadas dentro de Líbano.
Negociaciones en Washington
Delegaciones de Líbano e Israel se reunieron en Washington en rondas mediadas por la Administración de Donald Trump y acordaron prorrogar la tregua por 45 días, según el Departamento de Estado; el portavoz Tommy Pigott calificó las conversaciones de 'productivas'. El embajador israelí en Estados Unidos, Michael Leiter, describió los contactos como francos y constructivos y pidió avanzar en frentes de seguridad y políticos. No obstante, los contactos diplomáticos no han detenido los ataques en el terreno, lo que pone en evidencia la distancia entre el acuerdo formal y su implementación local.
Reclamaciones militares opuestas
El Ejército israelí publicó cifras sobre bajas de combatientes de Hezbolá —más de 220 en una semana según su comunicado— y enumeró ataques contra depósitos, puestos de vigilancia y otras infraestructuras en Tiro y zonas adyacentes. Hezbolá reivindicó contraataques con drones y proyectiles contra tropas israelíes desplegadas en el sur e informó de acciones contra unidades que ocupan localidades fronterizas. La dualidad de narrativas intensifica la dificultad de verificación independiente en un teatro donde coexisten operaciones terrestres, aéreas y ataques con vehículos y misiles.
La escalada actual comenzó el 2 de marzo en el marco de la guerra regional entre Israel, Estados Unidos e Irán; desde entonces se suceden bombardeos, incursiones terrestres y disparos transfronterizos que provocaron una ola masiva de desplazamiento y la destrucción de barrios enteros. En noviembre de 2024 ya hubo una tregua tras meses de combates, pero las operaciones israelíes continuaron contra posiciones atribuidas a Hezbolá; el ministro libanés de Salud, Rakan Nasreddine, y organismos internacionales como ACNUR y Unicef han documentado el impacto humanitario sostenido. Estados Unidos ha actuado como mediador en varias rondas y programó encuentros militares y políticos para consolidar la tregua.
Hay discrepancias sobre cifras y objetivos: las autoridades libanesas y el Centro de Operaciones ofrecen balances de víctimas civiles y denuncian ataques a sanitarios, mientras que el Ejército israelí reporta bajas de combatientes de Hezbolá y justifica sus ofensivas contra infraestructuras militares. Las partes difieren además sobre la autoría de ataques puntuales en zonas urbanas y la extensión real del control sobre sectores meridionales.
Los hitos a observar son concretos: el 29.05 está programada una reunión militar sobre seguridad en el Pentágono entre delegaciones de ambos países y el 02.06–03.06 se celebrará una nueva ronda de negociaciones políticas en Washington, ambas convocadas por Estados Unidos. Hasta esas citas, los equipos de verificación y los organismos humanitarios buscarán documentar violaciones del cese de hostilidades y coordinar el acceso a las zonas desplazadas; cualquier nuevo incidente en el sur del Líbano podría condicionar el tono y el contenido de los diálogos.