Retiro de EE. UU. de organismos internacionales, presión sobre Venezuela y Cuba, apelación a China por Irán, oferta humanitaria y ruido político por una foto viral
01El secretario de Estado, Marco Rubio, ha liderado una revisión agresiva de la participación estadounidense en organismos multilaterales: a comienzos de enero la administración Trump anunció la retirada de EE. UU. de 66 entidades (31 vinculadas a la ONU y 35 no pertenecientes a ella), decisión que Rubio defendió como respuesta a instituciones que, según él, son redundantes, derrochadoras y contrarias a los intereses nacionales de Estados Unidos.
02En el caso de Venezuela, Rubio ha marcado la línea dura de la administración: defendió la “cuarentena petrolera” como principal herramienta para impedir que los recursos sigan beneficiando a la élite del régimen y anunció que la presión política, económica y militar se mantendrá mientras no se aborden amenazas que Washington califica de directas a su seguridad (narcotráfico, grupos armados e influencia de aliados como Irán y Hezbollah). Al mismo tiempo, descartó por ahora una ocupación militar, afirmó que el objetivo de la operación que terminó con la captura de Nicolás Maduro fue aplicar la ley contra el narcotráfico, y sostuvo que las nuevas autoridades venezolanas deberán decidir si toman un rumbo distinto al de Maduro; Trump y Rubio han dicho asimismo que evaluarán qué actores pueden conducir una transición, descartando por ahora a figuras como María Corina Machado según la Casa Blanca.
03Las críticas y medidas contra Cuba se han intensificado: Rubio ha descrito a la isla como “controlada por una empresa propiedad de generales militares”, en referencia al conglomerado Gaesa, considerándolo el centro de un sistema cleptocrático que se queda con recursos pese a la crisis humanitaria. Washington ha ampliado sanciones (incluida una orden ejecutiva el 1 de mayo) y aplicó un bloqueo petrolero; al mismo tiempo el Departamento de Estado reiteró la oferta de 100 millones de dólares en asistencia humanitaria directa al pueblo cubano, condicionada a que La Habana acepte la distribución a través de organizaciones independientes como la Iglesia Católica.
04En materia de seguridad en Medio Oriente, Rubio ha combinado mensajes regionales y diplomáticos: por un lado expresó el respaldo de la Casa Blanca a las protestas en Irán y la disposición de EE. UU. a “ayudar” a quienes buscan libertad; por otro, ha insistido en la necesidad de que China ejerza presión sobre Irán para reducir la tensión en el golfo Pérsico —argumentando que el bloqueo del estrecho de Ormuz y ataques a embarcaciones afectan directamente los intereses comerciales asiáticos— y que Pekín juegue un papel más activo en la desescalada.
05La actividad de Rubio ha coincidido con ruido político interno y gestos de imagen pública: el presidente Trump ha sugerido que Rubio y el vicepresidente JD Vance podrían formar un “equipo ideal” para 2028, especulación que Vance matizó llamando a Rubio “amigo” pero sin comentar candidaturas. Paralelamente, la creciente presencia en redes y una foto viral difundida desde la Casa Blanca (en la que Rubio aparece con la misma ropa deportiva que llevaba Maduro al ser capturado) alimentaron la discusión pública; el 15 de mayo Rubio negó que hubiera un mensaje detrás de la imagen y bromeó diciendo que “él me copió”.
06Cronología y balance: entre enero y mayo de 2026 Rubio se ha perfilado como la cara visible de una diplomacia más asertiva y selectiva: sostuvo la retirada de EE. UU. de numerosas instituciones internacionales, coordinó (y defendió) la presión sobre Venezuela tras la captura de Maduro, endureció la postura contra el régimen cubano mientras ofrecía asistencia humanitaria condicionada, buscó involucrar a China en la reducción de la tensión con Irán y simultáneamente gestionó el costo político de estas medidas en la arena doméstica y mediática. La última nota pública relevante (15 de mayo) fue su aclaración sobre la foto viral en la que negó intencionalidad política.