Apoyos y nuevas candidaturas latinoamericanas en competencia por liderar la ONU, mientras la organización afronta presiones operativas: financiamiento, acceso humanitario, amenazas a cascos azules y llamados por derechos humanos
01La candidatura de Michelle Bachelet recibe respaldos internacionales en plena gira regional: México confirmó su apoyo tras un encuentro entre la exmandataria y el canciller Roberto Velasco, que destacó la convicción de fortalecer “un multilateralismo con liderazgo, experiencia y apego al derecho internacional”. Bachelet, que ya visitó Brasil y Uruguay y busca consolidar apoyos en América Latina y más allá, planea además una gira posterior que incluiría visitas a Colombia, Panamá y Rusia, con la intención ideal de lograr una reunión con el presidente ruso.
02Brasil refrendó su apoyo a Bachelet tras la reunión con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien afirmó que la experiencia de la exmandataria “la acredita para ser la primera mujer latinoamericana en liderar” la ONU. Ese respaldo regional contrasta con la retirada del apoyo oficial de Chile por parte del gobierno de José Antonio Kast, lo que amplifica la importancia de los avales externos para la campaña de Bachelet.
03La carrera se complica con la entrada formal de otra candidata latinoamericana: la diplomática ecuatoriana María Fernanda Espinosa fue nominada por Antigua y Barbuda para competir por la Secretaría General. Espinosa, de larga trayectoria internacional —exministra de Relaciones Exteriores, exministra de Defensa, exembajadora ante la ONU y expresidenta de la Asamblea General (2018-2019)— suma una candidatura con perfil diplomático y experiencia en temas ambientales y multilaterales.
04La nómina de aspirantes latinoamericanos y globales incluye además a la costarricense Rebeca Grynspan, al argentino Rafael Grossi y al exmandatario senegalés Macky Sall. Las elecciones internas para definir al próximo secretario general se concretarán a fines de 2026 y el elegido asumirá el cargo el 1 de enero de 2027; para ganar es clave obtener mayoría en el Consejo de Seguridad y evitar vetos de los miembros permanentes.
05En paralelo a la competencia por el liderazgo, la ONU enfrenta presiones internas y externas sobre su financiamiento y funcionamiento: Estados Unidos anunció un fondo adicional de 1.800 millones de dólares para reformar y financiar programas humanitarios de la ONU, según informó el embajador Mike Waltz, suma que se suma a otros recursos previos destinados a impulsar reformas para mejorar eficiencia, rendición de cuentas y el impacto de la acción humanitaria.
06Los desafíos operativos que afronta la organización incluyen riesgos directos para sus misiones de paz: la misión de la ONU en el Líbano (FINUL) denunció la detonación o caída de al menos seis drones en los últimos días en las inmediaciones y dentro de su cuartel general en Naqoura, hechos que atribuye a actividades de Hizbulá en el contexto de combates con el ejército israelí y que ponen en serio riesgo a los pacificadores.
07El acceso humanitario sigue siendo una asignatura pendiente en zonas de conflicto: la OMS señaló una “cierta mejoría” en evacuaciones médicas y entrada de ayuda a Gaza, pero advirtió que aún no existe un acceso total —con necesidad estimada de unos 600 camiones diarios— y alertó sobre el grave deterioro del sistema sanitario, donde “muchos hospitales prácticamente han desaparecido”.
08En el plano de derechos humanos y gobernanza, la ONU ha exigido al Gobierno de Irán el fin de la represión contra manifestantes y criticó que se tache de “terroristas” a quienes protestan, advirtiendo que el asesinato de manifestantes pacíficos debe cesar y reclamando investigaciones y rendición de cuentas conforme a normas internacionales.
09La confluencia entre la competencia por el puesto más alto de la ONU —con candidaturas latinoamericanas competitivas y respaldos clave— y las crisis operativas y demandas de reforma (financiación, protección de cascos azules, acceso humanitario y respeto a los derechos humanos) subraya que el próximo secretario general recibirá un organismo que exige liderazgo político, capacidad para impulsar cambios administrativos y legitimidad para gestionar crisis internacionales.