Aprobó rebaja tributaria e invariabilidad por 25 años; la oposición anuncia recursos y el Senado definirá el futuro.
La Cámara de Diputados despachó este 20 de mayo al Senado el proyecto de ley de Reconstrucción y Desarrollo impulsado por el gobierno de José Antonio Kast, tras una maratónica sesión en la que se aprobaron la mayoría de sus ejes. La votación en general quedó en 90 a favor, 59 en contra y una abstención, y en particular se aprobó la rebaja gradual del impuesto a las empresas del 27% al 23% y la regla de invariabilidad tributaria por hasta 25 años para grandes inversiones. La sesión estuvo marcada por enfrentamientos, más de 30 reservas de constitucionalidad presentadas por la oposición y la presencia de los ministros Jorge Quiroz, Claudio Alvarado y José García Ruminot en la sala.
El despacho transforma la discusión política porque consagra cambios tributarios estructurales —rebaja corporativa, reintegración y franquicias— y crea seguridad fiscal para inversiones grandes, lo que el Ejecutivo vende como impulso al crecimiento. Para la oposición, en cambio, la iniciativa profundiza desigualdades y puede dejar al Estado con menores recursos, por lo que anunció llevar decenas de artículos al Tribunal Constitucional. El resultado abre una encrucijada: el Senado, con equilibrio de fuerzas distinto, y el TC serán las instancias que definirán si las normas sobreviven intactas.
La jornada en la sala se extendió por más de cuatro horas y combinó votos en general y 89 rondas de votación en particular hasta que el proyecto quedó despachado poco después del mediodía. En la votación por los núcleos principales el Ejecutivo sumó apoyos de su coalición y del Partido de la Gente, lo que permitió salvar normas clave con mayorías ajustadas. El ministro del Interior y vocero Claudio Alvarado apareció en la sala y celebró el avance del texto como una demostración de capacidad de generar mayorías parlamentarias.
“El Gobierno está demostrando que es capaz de escuchar, que es capaz de recibir propuestas, que es capaz de generar mayorías, y esas mayorías, hoy día, nos han permitido, con una amplia votación, seguir y continuar este proyecto en el Senado”— Claudio Alvarado
El llamado "corazón" de la megarreforma —la baja gradual del impuesto corporativo del 27% al 23% en cuatro años— recibió respaldo en la Cámara, junto con la reintegración del sistema tributario y la invariabilidad por hasta 25 años para inversiones sobre US$50 millones. Esos numerales fueron aprobados con votaciones que oscilaron entre los 82 y 90 sufragios, y en varios casos la ventaja fue estrecha. El ministro de Hacienda Jorge Quiroz, que siguió la sesión en la sala, defendió el paquete como "una propuesta histórica" para reactivar la economía.
“El gobierno se acercó a esta casa con una propuesta histórica para cambiar la historia de ahora en adelante. Y hemos recibido también un respaldo histórico”— Jorge Quiroz
La oposición reaccionó con dureza y anunció una estrategia dual: reservas de constitucionalidad en la Cámara y recursos ante el Tribunal Constitucional para frenar artículos clave. Varios parlamentarios calificaron la iniciativa de regresiva y advirtieron que beneficiará a los más ricos a costa de programas sociales. El diputado Jaime Mulet anunció que acudirá al TC, argumentando que la invariabilidad crea "dos subsistemas económicos" y vulnera la Constitución.
“el apoyo que tuvo en la Sala, particularmente este artículo, merece que el TC lo deseche porque se requiere ese rango constitucional y, además, porque crea dos subsistemas económicos en el país que van a generar desigualdad y atentan contra la Constitución”— Jaime Mulet
No todo fue triunfo para La Moneda: la Cámara rechazó el artículo que permitía usos masivos de obras sin pago y tumbó cambios a la franquicia Sence, mientras la oposición logró aprobar una indicación para una sala cuna universal. En ese punto el Ejecutivo reaccionó pidiendo reserva de constitucionalidad, lo que abre otra vía de confrontación legal. También en la votación quedó en evidencia el rol bisagra y fragmentado del Partido de la Gente, que facilitó al gobierno mayorías ajustadas en artículos tributarios.
El texto pasa ahora al Senado, donde las mayorías son más equilibradas y las normas controvertidas —especialmente la invariabilidad y las rebajas tributarias— enfrentarán un examen más exigente. Paralelamente, la oposición prepara recursos ante el Tribunal Constitucional; los plazos y la decisión del TC serán determinantes para si las medidas llegan a promulgarse antes del presupuesto de 2027.