Pérdidas masivas en comicios locales y regionales provocan llamada a la renuncia de decenas de diputados, al menos cinco ministros dimiten y Wes Streeting renuncia para encabezar la sucesión
01La crisis que sacude al Partido Laborista del Reino Unido comenzó tras la debacle electoral del 7 de mayo: el partido perdió cerca de 1.500 concejales en Inglaterra, sufrió fuertes retrocesos en Escocia y fue desalojado del poder en Gales, mientras la formación antiinmigración Reform UK de Nigel Farage ganó terreno. Esos resultados desataron una revuelta interna que rápidamente derivó en peticiones masivas para que Keir Starmer dimita como líder y primer ministro.
02Las cifras sobre cuántos diputados piden su marcha varían según los recuentos periodísticos: medios británicos y agencias sitúan las solicitudes desde decenas (por ejemplo 37 según algunos conteos iniciales) hasta más de 80 o incluso superando las 90 firmas, acercándose o rebasando el umbral de 81 parlamentarios necesario —según las reglas del partido— para iniciar un proceso formal de liderazgo.
03Frente a la presión, Starmer ha rechazado dimitir: ha dicho a su gabinete que asumirá la responsabilidad por los malos resultados pero que permanecerá en el cargo, advirtiendo que su salida provocaría “caos” político y recordando que el Partido Laborista tiene un proceso interno para impugnar a un líder que, por el momento, no se ha activado.
04La crisis se ha traducido en una oleada de dimisiones en el Ejecutivo: entre las renuncias confirmadas en los días posteriores a los comicios figuran Miatta Fahnbulleh (Descentralización, Fe y Comunidades), Jess Phillips (Protección Infantil y lucha contra la violencia sexual), Alex Davies-Jones (Víctimas) y Zubir Ahmed (Innovación y Seguridad en la Salud), y finalmente el ministro de Salud Wes Streeting presentó su dimisión el 14 de mayo.
05En sus cartas de dimisión varios ministros expresaron que, pese a considerar a Starmer “un hombre bueno”, ya no creen que su liderazgo vaya a recuperar la confianza del electorado: Fahnbulleh pidió un calendario para una “transición ordenada”; Jess Phillips criticó la falta de ambición en medidas para proteger a menores frente a material explícito; Davies-Jones calificó los resultados de “catastróficos”; y Zubir Ahmed pidió que Starmer “se haga a un lado” por un deber nacional.
06Wes Streeting, titular de Salud, formalizó su renuncia y pidió explícitamente a Starmer que “facilite” el proceso para su sucesión, al tiempo que reivindicó los éxitos de su ministerio (reducción de listas de espera y mejoras en tiempos de respuesta) y subrayó que ya no tiene confianza en que Starmer pueda liderar al partido hacia las próximas generales.
07Paralelamente, se intensificaron las especulaciones sobre una contienda por el liderazgo: aliados de Streeting afirman que él estaría dispuesto a dimitir del Gobierno para lanzar su candidatura y ya se habrían mantenido conversaciones para recabar firmas; las reglas del Partido Laborista exigen el respaldo de 81 diputados para provocar unas elecciones internas, y la posibilidad de múltiples candidatos —y la intervención de figuras como Ed Miliband en las quinielas— alimenta la incertidumbre.
08La crisis política tuvo efectos inmediatos en los mercados: la rentabilidad de los bonos del Estado subió a niveles no vistos en décadas y la libra se depreció frente al dólar y el euro, reflejando la preocupación de los inversores por la estabilidad fiscal y el riesgo de un giro brusco en la política económica si cambiase el liderazgo.
09Situación actual y próximo horizonte temporal: hasta el 14 de mayo Starmer mantiene su intención de permanecer en Downing Street y afirma que afrontará “cualquier desafío de liderazgo”, mientras que el número de diputados discrepantes y las dimisiones ministeriales aumentan la presión política. El desenlace dependerá de si se alcanza el umbral de firmas para convocar la contienda interna y de la capacidad de los aspirantes (como Streeting) para concretar candidaturas y apoyos en los próximos días.