Ataques mutuos en el Golfo, subidas del petróleo y negociaciones por Ormuz tensan el delicado alto el fuego.
Estados Unidos lanzó anoche un ataque contra una instalación militar en el sur de Irán y derribó varios drones que, según Washington, amenazaban fuerzas y tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz. Horas después la Guardia Revolucionaria iraní dijo haber golpeado una base aérea estadounidense en represalia. Los incidentes coinciden con el tercer mes de guerra desde que EE. UU. e Israel atacaron a Irán y con reportes de nuevos contraataques que también alcanzaron espacio aéreo de Kuwait. La escalada ocurre mientras persisten conversaciones indirectas para reabrir Ormuz y mantener el alto el fuego.
La ruptura de la calma tiene consecuencias globales: el bloqueo de facto de Ormuz ya redujo drásticamente el comercio petrolero y las fluctuaciones recientes empujaron al alza y caída de los precios. Además, los choques militares complican negociaciones que varios actores regionales y Washington buscan cerrar para reabrir el paso estratégico. El resultado inmediato afecta mercados, rutas navieras y la seguridad de bases y aliados en la región.
El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) informó que sus fuerzas derribaron cuatro drones de ataque lanzados desde Irán y atacaron una estación de control terrestre en Bandar Abbas que, según Washington, estaba a punto de lanzar un quinto vehículo no tripulado. Centcom calificó las acciones iraníes como una violación del alto el fuego y detalló la interceptación de misiles y drones en días recientes. En su comunicado el mando también atribuyó a Irán un lanzamiento de misil hacia Kuwait que fue interceptado por las defensas kuwaitíes.
La República Islámica respondió declarando que atacó una base aérea estadounidense en represalia por el bombardeo cercano al aeropuerto de Bandar Abbas y calificó las acciones de Washington como una violación del alto el fuego. El portavoz del Ministerio de Exteriores, Ismail Bagaei, advirtió que Teherán tomará todas las medidas necesarias para defender su soberanía y exigió responsabilidad por las consecuencias de la ofensiva. Irán además reportó la detección y derribo de vehículos aéreos hostiles en su espacio aéreo.
El nerviosismo llegó a los mercados: los precios del petróleo subieron tras la nueva ronda de ataques, mientras que bolsas asiáticas registraron pérdidas en la apertura. Los futuros del Brent y del WTI respondieron de forma volátil en días recientes, revirtiendo caídas previas cuando crecieron las expectativas de un acuerdo para reabrir Ormuz. Analistas bancarios destacaron que los informes contradictorios sobre el avance de las negociaciones enfriaron el apetito por el riesgo entre inversores.
La diplomacia sigue activa pese a los ataques: el secretario de Estado, Marco Rubio, dijo que las conversaciones para extender el alto el fuego y reabrir Ormuz “tomarán unos días”. Estados Unidos mantiene canales indirectos con mediadores regionales y prepara encuentros en Washington con interlocutores como el canciller paquistaní Ishaq Dar. Al mismo tiempo, la Casa Blanca negó un supuesto preacuerdo difundido por la televisión estatal iraní y reforzó sanciones contra entidades vinculadas al control del estrecho.
“tomarán unos días”— Marco Rubio
Actores regionales muestran posturas divergentes sobre Ormuz: Qatar dijo estar dispuesto a considerar un peaje temporal iraní si la recaudación se orienta a desminar el estrecho, aunque rechazó tarifas permanentes. El ministro de Defensa qatarí, Saud bin Abdulrraman al Thani, vinculó la negociación a la necesidad de claridad estratégica entre países del Golfo. Al mismo tiempo Teherán comenzó a restablecer gradualmente el acceso a internet tras cortes prolongados, un alivio para la economía local y para el seguimiento internacional de las negociaciones.
“los iraníes, en ocasiones, dicen que emplearán el dinero para desminar el estrecho o que la recaudación tendrá carácter temporal”— Saud bin Abdulrraman al Thani
Las fuentes difieren sobre quién violó primero el alto el fuego: Centcom acusa a Irán de lanzamientos de misiles y drones hacia buques y aliados, mientras que Teherán considera la operación estadounidense contra Bandar Abbas una violación del alto el fuego. Además, la televisión estatal iraní difundió un supuesto preacuerdo que la Casa Blanca negó, dejando en disputa el grado de avance real de las negociaciones.
El próximo hito será la reunión en Washington entre el secretario de Estado y el mediador paquistaní Ishaq Dar, prevista para esta semana, y las jornadas siguientes dirán si las partes consolidan un acuerdo que permita reabrir Ormuz. También habrá que observar la respuesta de los mercados y cualquier nueva acción militar que pueda poner a prueba el alto el fuego.