Semifinales definen a los 25 finalistas; la actuación israelí genera abucheos, expulsiones y debate político y mediático, mientras crecen las acusaciones sobre campañas de imagen del Gobierno israelí y la crisis política interna en Israel avanza hacia elecciones anticipadas
01Las dos semifinales celebradas en Viena han concluido la lista de 25 países que competirán en la gran final de Eurovisión 2026: de la primera semifinal pasaron Finlandia, Grecia, Israel, Bélgica, Croacia, Lituania, Moldavia, Polonia, Serbia y Suecia; de la segunda semifinal avanzaron Dinamarca, Australia, Ucrania, Bulgaria, Noruega, Rumanía, Malta, Chipre, Albania y Chequia. A la final se suman automáticamente Austria como anfitrión y los países del llamado “Big Five”. España no participa este año tras la decisión de RTVE de retirarse en protesta por la presencia de Israel en el certamen.
02Israel, representado por Noam Bettan con la balada 'Michelle' (cantada en hebreo, francés e inglés), logró clasificarse y figura entre los favoritos según las casas de apuestas, a pesar de que su participación provocó reacciones enfrentadas del público. Durante su actuación se escucharon gritos de protesta —entre ellos consignas en favor de Palestina traducibles como “Detengan el genocidio”— y al menos una persona con el lema “Palestina libre” fue reducida por seguridad y expulsada del recinto; la organización confirmó la expulsión y también señaló otras tres salidas por comportamiento disruptivo.
03La gestión de las protestas ha abierto un pulso entre la radiotelevisión austriaca ORF y la Unión Europea de Radiodifusión (UER): ORF mantuvo su decisión de no aplicar recursos técnicos para ocultar abucheos en la señal en directo y defendió que no censurará las expresiones del público en vivo; en cambio la UER reconoció haber eliminado el audio de los gritos al subir la actuación israelí a su canal de YouTube, argumentando que Eurovisión debe centrarse en artistas y música.
04La presencia de Israel en el festival motivó boicots y críticas: países como España, Irlanda, Países Bajos, Islandia y Eslovenia se retiraron del certamen o dejaron de retransmitirlo en señal pública en protesta por la participación israelí. Organizaciones y artistas criticaron a la UER por lo que calificaron de “dobles estándares”; Amnistía Internacional consideró cobarde no suspender a Israel y más de 1.100 artistas y trabajadores culturales (entre ellos figuras como Brian Eno, Massive Attack y Roger Waters) firmaron una carta pidiendo el boicot si Israel no era excluido. En España, el presidente Pedro Sánchez avaló públicamente la decisión de no participar y defendió que se trata de una postura “coherente” y de “estar en el lado correcto de la historia”.
05Paralelamente, una investigación reconstruida por The New York Times y recogida en medios reportó que el Gobierno de Benjamín Netanyahu habría desplegado una campaña organizada para usar Eurovisión como herramienta de “poder blando”: fuentes citadas indican que se habrían destinado al menos un millón de dólares en marketing, incluidos 800.000 dólares en 2024 para la ‘promoción del voto’. No obstante, no se ha presentado evidencia de uso de bots u otros métodos encubiertos para alterar resultados, y el director de Eurovisión, Martin Green, afirmó que esas acciones no afectaron los resultados de 2024 y 2025. Ante las quejas, la UER redujo para 2026 el número máximo de votos por persona de 20 a 10.
06En paralelo a la controversia internacional, la política interna israelí avanzó hacia una nueva crisis: la coalición de gobierno presentó un proyecto de ley para disolver la Knéset y convocar elecciones anticipadas, en medio de la disputa con los partidos ultraortodoxos por la exención del servicio militar para estudiantes de yeshivás. La iniciativa, registrada por el presidente parlamentario de la coalición Ofir Katz (Likud), fija plazos procesales y abriría la puerta a comicios en un plazo máximo de cinco meses si supera las lecturas parlamentarias; la medida busca controlar el calendario electoral frente a iniciativas similares de la oposición y llega tras tensión y especulaciones sobre coordinación entre Netanyahu y socios ultraortodoxos.