Petro y Paz: choque diplomático en la región
La expulsión recíproca de embajadores tras las críticas de Gustavo Petro profundiza tensiones que conectan con crisis en Ecuador y violencia en Colombia.
- 01Crisis diplomática
- 02Las palabras de Petro
- 03Respuesta de La Paz
- 04Tensiones regionales
- 05Seguridad y elecciones
- ◆Contexto
- ◆Qué se disputa
- ◆Qué viene
El Gobierno de Bolivia expulsó a la embajadora colombiana Elizabeth García y Bogotá respondió con la conclusión de funciones del encargado de la embajada boliviana, Ariel Percy Molina, en una disputa que comenzó cuando el presidente Gustavo Petro calificó las protestas bolivianas como una “insurrección popular”. La crisis diplomática ocurre en medio de bloqueos y enfrentamientos en La Paz que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz y de un contexto regional marcado por una guerra comercial entre Colombia y Ecuador y el recrudecimiento de la violencia armada en Colombia. Ambos Gobiernos invocaron el principio de no injerencia; Petro, en cambio, ofreció su disposición a mediar “si es invitado”. La escalada diplomática añade presión a los canales de diálogo y complica iniciativas multilaterales en la región.
La disputa importa porque pone en cuestión canales diplomáticos útiles para gestionar crisis humanitarias y electorales en la región: Bolivia acusa a Petro de injerencia y Colombia denuncia el deber de proteger derechos y ofrecer mediación. Al mismo tiempo, la fricción se produce cuando la Comunidad Andina trata reclamos comerciales entre Bogotá y Quito y cuando en Colombia aumentan los choques entre disidencias de las FARC a pocos días de la primera vuelta presidencial, lo que convierte una controversia bilateral en un riesgo de contagio político y de seguridad regional.
Crisis diplomática
La Cancillería de Bolivia ordenó la salida de la embajadora de Colombia, Elizabeth García, por considerar sus declaraciones y las del presidente Petro una “tremenda injerencia” en los asuntos internos bolivianos, aunque precisó que la medida no implicaba ruptura de relaciones. En Bogotá, el Ministerio de Relaciones Exteriores declaró por reciprocidad la conclusión de funciones del encargado de la embajada boliviana, Ariel Percy Molina Pimentel. Ambos gobiernos invocaron principios de soberanía y no intervención mientras mantienen canales formales para comunicarse.
Las palabras de Petro
Gustavo Petro publicó en X que Bolivia vive una “insurrección popular” y sostuvo que su Gobierno está dispuesto a mediar “si es invitado” para buscar soluciones pacíficas; en entrevistas posteriores advirtió que el país corre el riesgo de pasar a “extremismos”. El presidente colombiano también usó el caso para exigir que no haya “presos políticos en ninguna parte de las Américas” y para denunciar, en otras ocasiones, muertes de migrantes bajo custodia en Estados Unidos, ordenando una nota de protesta al respecto.
Respuesta de La Paz
El presidente Rodrigo Paz calificó las afirmaciones de Petro como un “ataque a la democracia” y defendió la salida de la embajadora colombiana como defensa de la soberanía. El canciller Fernando Aramayo acusó al mandatario colombiano de difundir “información falsa” sobre presuntas masacres y de actuar como cómplice del expresidente Evo Morales, a la vez que convocó al diálogo interno para resolver las demandas sociales dentro del marco constitucional.
Tensiones regionales
La disputa suma complejidad a una región ya crispada: Ecuador y Colombia protagonizan una guerra comercial que la Secretaría General de la Comunidad Andina remitió a conciliación, y el presidente ecuatoriano Daniel Noboa exhibe mano dura contra el crimen, mientras estrecha cooperación con Estados Unidos. Además, el exembajador estadounidense Christopher Landau calificó las protestas bolivianas en términos de amenaza institucional, lo que introduce un actor externo en la disputa diplomática.
Seguridad y elecciones
A pocos días de la primera vuelta presidencial colombiana estallaron combates entre disidencias de las FARC en Guaviare —enfrentamientos atribuidos a las estructuras de alias Iván Mordisco y Calarcá—, con balances que medios sitúan entre 20 y 50 muertos y un despliegue del Ejército para proteger a la población. El ministro del Interior, Armando Benedetti, y el ministro de Defensa, Pedro Sánchez Suárez, vincularon parte de esta violencia a intentos de interferir en el proceso electoral. Paralelamente, la Comisión de Investigación y Acusación de la Cámara abrió indagación de oficio contra Petro por presunta intervención en la campaña, bajo la presidencia de Gloria Elena Arizabaleta.
Las movilizaciones en Bolivia arrancaron por reclamos salariales, escasez de combustibles y el rechazo a un paquete de reformas; la Federación de Campesinos ‘Túpac Katari’, la Central Obrera Boliviana y sectores leales a Evo Morales lideran bloqueos que afectan a La Paz y El Alto y han causado escasez de alimentos y oxígeno medicinal. Rodrigo Paz asumió hace seis meses tras una victoria que, según algunos análisis, puso fin a dos décadas de gobiernos socialistas en Bolivia y acercó al Ejecutivo a la cooperación estadounidense; el Ejecutivo boliviano respondió inicialmente con corredores humanitarios y retiros tácticos de fuerzas para intentar abrir diálogo. Mientras tanto, la Comunidad Andina actúa como árbitro técnico ante medidas arancelarias de Ecuador y Colombia, y las tensiones entre seguridad, comercio y diplomacia regional muestran vínculos crecientes entre crisis internas y disputas interestatales.
Está en disputa la caracterización del conflicto boliviano: Petro lo llamó “insurrección popular” y advirtió sobre masacres, mientras Bolivia rechaza esa figura y acusa a Colombia de injerencia. En Colombia, las cifras de muertos por los choques en Guaviare varían notablemente entre reportes locales (20 a 50) y la confirmación oficial, que aún no ha cerrado un número definitivo.
La Secretaría General de la Comunidad Andina tramitará los reclamos comerciales presentados por Colombia y Ecuador en los plazos y procedimientos del bloque, mientras que la Comisión de Investigación y Acusación de la Cámara de Representantes de Colombia seguirá el proceso abierto contra Petro. El ministro de Defensa Pedro Sánchez Suárez anunció que se pronunciará sobre los combates en Guaviare en las próximas horas y el desarrollo de la primera vuelta presidencial aumentará la presión sobre decisiones de seguridad y diplomacia. En lo bilateral, las medidas recíprocas podrían quedarse en gestos simbólicos o escalar según los pasos que tomen los ministerios de Relaciones Exteriores.