Líderes europeos y aliados reclaman reforzar las capacidades militares y la soberanía estratégica —apoyando a Ucrania— mientras Francia apuesta por ampliar la cooperación con África y reformar prioridades presupuestarias.
01Varios líderes europeos y aliados han coincidido en las últimas semanas en la necesidad de que la Unión Europea refuerce su autonomía estratégica, incremente el gasto y la industria de Defensa y coordine apoyos a Ucrania, al tiempo que expande la cooperación internacional en seguridad y desarrollo. Las intervenciones públicas y reuniones oficiales de figuras como Friedrich Merz, Emmanuel Macron, Josep Borrell y Volodímir Zelenski, junto con la cumbre Francia–África en Nairobi, muestran un impulso político para combinar capacidad militar, diplomacia y cooperación económica.
02En la ceremonia del Premio Carlomagno, el canciller alemán Friedrich Merz elogió a Mario Draghi como "salvador del euro" por sus decisiones durante la crisis, y aprovechó para reclamar reformas en la UE que fortalezcan su capacidad de defensa y su actuación internacional. Merz advirtió contra depender excesivamente de la deuda para posponer prioridades presupuestarias y reclamó modernizar el presupuesto europeo y explotar plenamente el potencial del mercado único.
03Josep Borrell, ex alto representante de la UE, insistió en Pamplona en la necesidad de un mayor "esfuerzo" europeo para alcanzar autonomía estratégica frente a Estados Unidos. Borrell advirtió sobre la vulnerabilidad de Europa en tecnología, energía y capacidades militares tras décadas de reducción del esfuerzo militar y planteó que la sociedad europea debe aceptar el coste de recuperar esa capacidad. También lamentó la pérdida de "autoridad moral" de la UE por la gestión de crisis como la de Gaza y defendió que Europa necesitará inmigración para afrontar el envejecimiento demográfico.
04El presidente francés Emmanuel Macron ha defendido ante sus embajadores y ante la clase política la necesidad de que Europa "no se convierta en una potencia moral impotente" y de proseguir el proceso de rearme y creación de una industria armamentística europea. Macron subrayó que la ambición diplomática debe defender intereses e influencia europeos, reclamó "pensar en europeo" y mostró su apuesta por una "Europa de la Defensa" que cree valor y capacidad de disuasión.
05En línea con ese planteamiento, Macron presentó a los principales partidos y responsables militares de Francia un plan para el despliegue de fuerzas francesas en Ucrania tras el fin de la guerra: tropas que, según el presidente, no estarían "en la línea de frente" sino en misiones de apoyo, disuasión y seguridad, por ejemplo en la frontera entre Ucrania y Rusia. Francia y Reino Unido se han comprometido a liderar una Fuerza Multinacional con mandato para usar la fuerza con objeto de impedir nuevas agresiones.
06El presidente ucraniano Volodímir Zelenski agradeció el apoyo de EEUU y la UE y planteó en Bucarest la necesidad de una UE "militarmente autónoma" dentro de una OTAN fuerte. En la cumbre del B9 los países del flanco oriental reafirmaron que Rusia constituye la amenaza más significativa y se comprometieron a aumentar contribuciones para la defensa colectiva, con un objetivo compartido de elevar el gasto militar hasta el 5 % del PIB y reforzar la defensa aérea y antimisiles.
07Paralelamente, la cumbre "África Adelante" en Nairobi unió a Francia y a 35 países africanos en una declaración conjunta para ampliar la cooperación en paz y seguridad, agricultura, sanidad, transición energética, digitalización e inteligencia artificial. Macron anunció inversiones por 23.000 millones de euros (14.000 millones franceses y 9.000 de emprendedores africanos) y el documento subraya la autonomía estratégica, la industrialización verde y el papel del océano y la economía azul para el desarrollo.
08De estos debates emergen vectores comunes y tensiones: consenso en reforzar capacidades y coordinar apoyos a Ucrania, pero divergencias sobre cuánto gastar (las menciones al 5 % del PIB generan debate), sobre el papel de EE. UU. y la OTAN frente a una mayor autonomía europea, y sobre prioridades presupuestarias frente al uso de deuda. También aparecen riesgos políticos internos (partidos contrarios al despliegue francés, preocupaciones por la autoridad moral europea en crisis humanitarias) y la necesidad de inversiones en industria, tecnologías y digitalización para sostener la ambición estratégica.
09En conjunto, las declaraciones y acuerdos recientes señalan una Unión Europea y aliados más decididos a dotarse de medios y alianzas que permitan defender intereses y valores en un orden mundial más competitivo: la agenda incluye modernizar finanzas europeas, fortalecer la industria de Defensa, coordinar fuerzas internacionales para la seguridad posbélica de Ucrania y ampliar la cooperación estratégica con África, pero su ejecución requerirá acuerdos políticos difíciles y decisiones de financiación que los Estados miembros aún deben consensuar.