Incidentes en vías y fallas operativas obligaron cierres parciales en L1, L3, L4 y L5; usuarios enfrentan combinaciones suspendidas y buses de apoyo.
En las últimas semanas Metro de Santiago interrumpió o restringió el servicio en cuatro líneas: la Línea 3 operó con dos estaciones sin servicio el 13 de enero; la Línea 4 cerró siete estaciones el 13 de mayo; la Línea 5 tuvo cinco estaciones cerradas el 27 de diciembre; y la Línea 1 registró tres estaciones clausuradas el 28 de diciembre. Los episodios incluyeron tanto retrasos en la frecuencia como suspensiones totales de detención en estaciones, en varios casos por la presencia de "persona en la vía". En algunos tramos se mantuvieron combinaciones activas, en otros fueron suspendidas, y Red Movilidad activó buses de apoyo en superficie. Metro comunicó las restricciones por redes sociales y, en jornadas, normalizó el servicio tras la resolución de la contingencia.
La recurrencia de cierres parciales por "persona en la vía" y retrasos eleva la tensión operativa del sistema y prolonga tiempos de viaje para miles de usuarios, sobre todo en horas punta. Las suspensiones afectan además combinaciones clave entre líneas, lo que obliga a transbordos largos o a soluciones de superficie coordinadas por Red Movilidad. La compañía advierte que la normalización de la frecuencia puede tardar minutos después de reabrir estaciones, un factor relevante para la planificación de la Red de Transporte Metropolitano. El patrón obliga a reforzar comunicación y alternativas de traslado cada vez que ocurre una emergencia en vía.
El 13 de enero Metro detectó un retraso en la frecuencia de la Línea 3 y luego confirmó que dos estaciones —Vivaceta y Cardenal Caro— permanecían sin detención. La empresa declaró que el servicio estaba disponible en dos tramos: desde Plaza Quilicura/Los Libertadores y entre Conchalí y Fernando Castillo Velasco, y activó buses de apoyo paralelos a la línea. La restricción comenzó poco antes del mediodía y fue informada inicialmente por la cuenta oficial de Metro. La medida generó desvíos y esperas prolongadas para usuarios del sector norte de la capital.
El 27 de diciembre Metro cerró cinco estaciones de la Línea 5 por la presencia de una "persona en la vía", dejando la línea operativa en dos tramos: Plaza de Maipú–San Pablo y Santa Ana–Vicente Valdés. Metro informó que, pese al cierre, las combinaciones de la Línea 5 se mantenían disponibles mientras el personal trabajaba en resolver el incidente. La compañía recordó los números de emergencia 1411 y 1488 y recomendó usar los intercomunicadores en trenes y estaciones ante cualquier contingencia. Usuarios enfrentaron recorridos alternativos y demoras durante la mañana.
La suspensión más extensa ocurrió el 13 de mayo en la Línea 4, cuando siete estaciones fueron cerradas y se suspendieron las combinaciones en Tobalaba (con L1) y Plaza Egaña (con L3). Metro comunicó alternativas de ruta y, pasadas las 18:40, anunció la normalización del servicio, advirtiendo que la frecuencia podría demorar minutos en volver a su ritmo habitual. El cierre motivó refuerzos de servicio en superficie para absorber la demanda afectada por la interrupción. El episodio coincidió con alta afluencia vespertina, complicando el desplazamiento de usuarios.
Red Movilidad actuó en varias de estas contingencias: informó el despliegue de buses de apoyo en los tramos afectados por la L3 y reforzó el servicio de superficie entre Tobalaba y Grecia tras el cierre de la L4. La activación de flotas en superficie buscó mantener conexiones operativas donde las combinaciones estaban suspendidas, aunque la capacidad y tiempos de espera variaron según la hora. Las medidas se comunicaron por canales oficiales mientras Metro trabajaba en restablecer detenciones y frecuencias. El recurso de buses de apoyo se repitió como respuesta estándar ante cierres por incidente en vía.
Para los pasajeros, la sucesión de cierres subraya la necesidad de planificar alternativas en horas punta y revisar avisos en redes antes de viajar, ya que algunas combinaciones clave quedaron temporalmente suspendidas. Metro ha enfatizado el uso de canales oficiales y números de emergencia internos para reportar situaciones dentro del sistema. Mientras tanto, la normalización completa de frecuencias suele demorar minutos adicionales tras la reapertura de estaciones, lo que prolonga el impacto operativo. El patrón acumulado de interrupciones plantea además preguntas sobre prevención y protocolos en tramos con alta ocurrencia de incidentes.
El próximo hito serán los avisos oficiales de Metro sobre la completa normalización de frecuencias en los tramos reabiertos y cualquier informe interno sobre las causas de las presencias en vía. Usuarios y autoridades también seguirán de cerca el despliegue de buses de apoyo y si se mantienen refuerzos en futuras emergencias.