Medida bloquea activos de la nueva PGSA y se suma a sanciones contra flota y redes financieras iraníes.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos incluyó esta semana a la Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico (PGSA) en su lista SDN, en una acción que bloquea activos y prohíbe transacciones con la entidad. Washington fundamentó la decisión en la supuesta relación de la PGSA con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) y en prácticas que, dijo, buscan sacar provecho económico del tránsito por el estrecho de Ormuz. Paralelamente, el Tesoro impuso sanciones a buques y empresas vinculadas al comercio petrolero iraní y el Departamento de Estado ofreció una recompensa para identificar mecanismos financieros de la Guardia. La semana cerró con la PGSA calificando las sanciones como un reconocimiento de su “buen desempeño”.
La inclusión de la PGSA en la lista SDN se enmarca en una escalada de presión económica de Washington contra las finanzas y la logística iraníes, diseñada para cortar ingresos que, según EE.UU., financian capacidades militares. Las sanciones amplían restricciones ya aplicadas a buques, empresas y redes de transporte de crudo; además complican la reapertura del estrecho, punto crítico para el comercio global. La medida ocurre mientras Washington dice haber alcanzado un principio de acuerdo con Teherán para mantener la tregua, un extremo que Teherán ha desmentido, lo que deja abiertas las negociaciones y la supervisión internacional del paso marítimo.
La OFAC incluyó a la PGSA en la Lista de Nacionales Especialmente Designados y Personas Bloqueadas, al considerar que el organismo prestó apoyo material y financiero al IRGC. Con esa clasificación, todos los bienes de la autoridad bajo jurisdicción estadounidense quedan bloqueados y quedan prohibidas transacciones que la beneficien; además, entidades que la controlen en un 50% también son bloqueadas. El Tesoro sostiene que la medida impide que Teherán obtenga ingresos mediante peajes o esquemas opacos sobre los buques que cruzan Ormuz.
“«el último intento del Ejército iraní de extorsionar al comercio marítimo mundial es una prueba de que la ofensiva ‘Furia Económica’ ha dejado al régimen desesperado por conseguir dinero»”— Scott Bessent
La Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico reaccionó con condenas y desdén: en un comunicado en redes sociales calificó la sanción como un reconocimiento de su eficacia y cargó contra Estados Unidos. La PGSA afirmó que seguirá operando “sin descanso” para facilitar el tránsito por el estrecho a pesar de lo que definió como acciones provocadoras en el golfo Pérsico y el mar de Omán. Su mensaje incluyó una advertencia explícita a Washington sobre la imposibilidad de alcanzar el dominio de Ormuz por vías militares o diplomáticas.
“«ser sancionada por un país cuyo líder se enorgullece de la piratería es una señal de su buen desempeño»”— PGSA
En la misma jornada, el Tesoro sancionó además a ocho buques y 16 entidades vinculadas al comercio petrolero iraní, incluidos intermediarios y compañías de transporte que, según Washington, facilitaron exportaciones de crudo. Las prohibiciones buscan dificultar la llamada “flota fantasma” y las redes que permiten eludir controles financieros internacionales. El anuncio se sumó a rondas previas que, desde febrero, han apuntado a más de treinta individuos, empresas y embarcaciones asociadas a exportaciones ilícitas de petróleo.
El Departamento de Estado ofreció hasta 15 millones de dólares por información que permita rastrear y descapitalizar los mecanismos financieros de la Guardia Revolucionaria, en una campaña para identificar empresas fachada y flujos opacos. Washington justifica la recompensa como parte de un esfuerzo mayor por frenar ingresos que, sostiene, financian misiles, drones y redes aliadas en la región. Las nuevas sanciones fueron dictadas bajo la Orden Ejecutiva 13224, usada contra presuntas redes de apoyo a actividades terroristas.
La Casa Blanca, por su parte, dijo el jueves haber alcanzado un principio de acuerdo con Teherán para mantener la tregua y reabrir el estrecho, condicionando pasos posteriores a objetivos por cumplir. Ese anuncio coincidió con la oleada de sanciones y con la retórica pública de presión económica desde Washington. Irán, no obstante, ha negado la existencia de un acuerdo firmado, lo que deja abiertas las comprobaciones diplomáticas y el control operacional del tránsito marítimo.
Hay una discrepancia central: Washington aseguró haber alcanzado un principio de acuerdo con Teherán para extender la tregua y reabrir Ormuz, mientras que autoridades iraníes han negado la existencia de un acuerdo firmado. Asimismo, EE.UU. atribuye a la PGSA vínculos con la Guardia Revolucionaria Islámica; Teherán respondió rechazando la medida y presentándola como un reconocimiento de la eficacia del organismo.
El próximo hito observable será la verificación pública del supuesto principio de acuerdo sobre Ormuz: si se confirma, las partes deberán aclarar los términos de reapertura y supervisión del tránsito; en paralelo, habrá que ver si Washington amplía la lista SDN o modifica sanciones en respuesta a negociaciones.