Precios en máximos históricos por tensiones de oferta y demanda sólida; impacto fiscal positivo pero con riesgos estructurales y operacionales que limitan la expansión productiva
01El cobre alcanzó nuevos máximos históricos en mayo de 2026, superando la barrera de los US$6 por libra en Londres y Nueva York. En jornadas recientes las cotizaciones reportadas oscilaron entre US$6,20 y US$6,39 por libra (equivalente a alrededor de US$13.000–13.900 por tonelada), marcando múltiples récords intradía y un fuerte avance acumulado en 2025-2026.
02La subida es abrupta si se toma como referencia el mínimo de abril de 2025: desde ese fondo (cerca de US$3,87/lb tras el shock arancelario de EE. UU.) el metal se ha recuperado más del 60%, con una aceleración marcada desde el cuarto trimestre de 2025 y promedios mensuales que sobrepasaron los US$5,9/lb a comienzos de 2026.
03Detrás del rally predominan problemas de oferta: la prohibición de exportaciones de ácido sulfúrico desde China (impactando procesos de lixiviación), interrupciones logísticas relacionadas con el conflicto en el Estrecho de Ormuz, la postergación de la normalización de la mina Grasberg (Indonesia) y un déficit persistente de concentrados que mantiene los cargos de tratamiento y refinación en niveles negativos. Cochilco ha señalado que estas tensiones elevan la percepción de fragilidad operacional global.
04Paralelamente, la producción chilena mostró un retroceso significativo en el primer trimestre de 2026: Chile produjo 1.226.290 toneladas de cobre fino en el periodo (−6% interanual), su peor arranque trimestral desde 2017. Grandes minas como Escondida y parte de la producción de Codelco registraron caídas; El Teniente no ha vuelto todavía a operar al 100% tras el accidente de 2025. Estas reducciones son relevantes porque Chile es el principal productor mundial.
05La demanda sostiene el precio: factores estructurales como la transición energética (redes, renovables, vehículos eléctricos), el fuerte crecimiento de centros de datos e inteligencia artificial y señales de actividad manufacturera en China han mantenido el consumo sólido. Informes y analistas destacan que el mundo podría requerir decenas de millones de toneladas adicionales en las próximas décadas, lo que presionaría aún más la balanza de oferta y demanda.
06El efecto fiscal para Chile es palpable: con precios promedio de 2026 ya por encima de las estimaciones oficiales, expertos y consultoras proyectan ingresos adicionales relevantes para la caja fiscal —estimaciones preliminares sitúan montos en el rango de varios miles de millones de dólares (entre ~US$2.000–4.000 millones o más según supuestos y duración del rally)—, aunque la mejora es mayor en términos ‘efectivos’ que en la estructura presupuestaria si la regla fiscal usa precios fijos.
07A pesar del buen precio, analistas y reportes (incluido S&P Global) advierten que Chile enfrenta una encrucijada estructural: caída de leyes minerales, escasez hídrica, mayores costos, demoras regulatorias y desafíos sociales/ambientales que encarecen y retrasan inversiones. S&P Global subraya que, sin una respuesta rápida en permisos, inversión en tecnología y ampliación de capacidad de procesamiento y fundición, Chile podría no aprovechar plenamente el boom de la electrificación global.
08Perspectiva y riesgos: bancos y consultoras han elevado proyecciones (algunos ven posibilidad de US$6,3–7/lb en el corto a mediano plazo), pero el mercado sigue sujeto a alta volatilidad por factores geopolíticos (conflicto en Irán y tensión en rutas marítimas), operacionales (reaperturas demoradas como Grasberg, huelgas o paralizaciones) y logísticos (insumos críticos como ácido sulfúrico). Los expertos recomiendan prudencia en asumir que los precios altos son permanentes.
09Implicaciones de política: ante vientos favorables de precios, voces de la prensa y expertos insisten en usar este viento de cola para fortalecer la solvencia de Codelco y la sostenibilidad fiscal (no financiar gasto permanente con ingresos extraordinarios), acelerar inversión en capacidad productiva y en soluciones costosas pero necesarias (desalinización, modernización, diversificación de fuentes de insumos y de procesamiento) para convertir la bonanza de corto plazo en un crecimiento minero sostenible.