Tras derrotas territoriales del Partido Laborista, renuncias en el Gobierno y tensión en los mercados, Starmer resiste mientras crecen los aspirantes al liderazgo y se abre una pesquisa contra el líder de Reform UK por un obsequio millonario.
01El Partido Laborista del primer ministro Keir Starmer enfrenta una crisis política aguda después de pérdidas significativas en las elecciones locales y regionales que han provocado una ola de renuncias, peticiones públicas de dimisión y disputas internas sobre el liderazgo del partido.
02En los comicios recientes el laborismo sufrió la pérdida de alrededor de 1.000–1.500 concejales en Inglaterra y retrocesos en Gales y Escocia, que beneficiaron a la formación populista de derecha Reform UK y, en algunos distritos, a los Verdes; esos resultados son el detonante inmediato de la crisis interna.
03La revuelta en las filas laboristas tomó la forma de peticiones públicas de dimisión por parte de más de 80 diputados, mientras que otro grupo —más de 100 parlamentarios y secretarios parlamentarios— firmó una carta defendiendo que “no es momento para una contienda por el liderazgo”, lo que evidencia la división interna.
04En los días siguientes a los comicios renunciaron varios miembros del Ejecutivo (no siempre con cartera ministerial plena): entre ellos Miatta Fahnbulleh (Descentralización, Fe y Comunidades), Jess Phillips (Protección y lucha contra la violencia hacia mujeres y niñas), Alex Davies-Jones (Víctimas y violencia contra mujeres y niñas) y Zubir Ahmed (Innovación y Seguridad en la Salud); esas dimisiones exigieron a Starmer respuestas urgentes sobre su continuidad.
05El desarrollo más inmediato fue la dimisión de Wes Streeting como ministro de Sanidad, anunciada el 14 de mayo: en su carta pidió a Starmer “facilitar” un proceso de sucesión y defendió los logros de su gestión en el Servicio Nacional de Salud (reducción de listas de espera y mejoras en tiempos de ambulancia), al tiempo que afirmó que “está claro que [Starmer] no liderará el Partido Laborista” hacia 2029.
06La dimisión de Streeting se produjo tras intensa especulación mediática sobre su posible desafío al liderazgo de Starmer: medios y fuentes señalaron reuniones breves entre ambos antes del Discurso del Rey y recordaron que cualquier aspirante necesitaría el apoyo de 81 diputados laboristas (el 20 % de la bancada) para desencadenar una contienda formal.
07Starmer, por su parte, ha rechazado dimitir y aseguró que afrontará “cualquier desafío de liderazgo que se le presente”; en un intento por dar respuestas políticas y simbólicas nombró asesores de peso —el exprimer ministro Gordon Brown para finanzas globales y la baronesa Harriet Harman para asuntos de mujeres y niñas— y defendió su plan legislativo ante el Rey en el Discurso del Estado, que incluye unas 35 iniciativas (entre ellas medidas sobre antisemitismo, alineamiento selectivo con normas europeas, posible nacionalización de British Steel, un fondo soberano y un carné de identidad digital).
08La inestabilidad política se dejó sentir en los mercados: según reportes, las rentabilidades de los bonos públicos subieron (y alcanzaron niveles no vistos en décadas en algunos tramos), y la libra se depreció ante el temor de los inversores a un giro político que pudiera elevar el gasto público o la presión fiscal si llegara a gobernar una opción más a la izquierda.
09En medio de la reordenación de posibles candidatos al liderazgo, la exviceprimera ministra Angela Rayner fue exonerada por la Hacienda británica de mala conducta fiscal en un caso personal, lo que elimina un obstáculo para que pueda aspirar al liderazgo del Partido Laborista si se abre una contienda.
10Paralelamente a la crisis laborista, el líder de Reform UK, Nigel Farage, aparece en el foco de otra investigación: el Comisionado Parlamentario de Normas abrió una indagación por no declarar un presunto obsequio de 5 millones de libras (unos US$6,7 millones) recibido del inversor en criptomonedas Christopher Harborne; Farage afirma que el dinero le fue entregado antes de ser diputado y que no está relacionado con su actividad política, pero sus críticos sostienen que debía haberse registrado.
11El futuro inmediato es incierto: el SNP anunció que presentará enmienda para forzar una moción de censura contra Starmer, los sindicatos afines exigen un calendario para una sucesión ordenada y los plazos internos del Partido Laborista (cuyas reglas exigen 81 firmas para abrir una contienda) marcan que la disputa probablemente se prolongará en las próximas jornadas, con un impacto político y económico que dependerá de si la crisis se resuelve internamente o se transforma en una contienda abierta.