Cuba en penumbra
Apagones récord, oferta de US$100 millones y un choque diplomático entre La Habana y Washington.
- 01Apagones y datos oficiales
- 02Versión oficial cubana
- 03La oferta de EE. UU. y sus condiciones
- 04Tensiones diplomáticas y logística
- ◆Contexto
- ◆Qué se disputa
- ◆Qué viene
Cuba atraviesa su peor crisis eléctrica en décadas: la Unión Eléctrica pronosticó cortes que rozaron el 70 % del país y en La Habana se reportan apagones de hasta 20–22 horas diarias. El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, reconoció que las reservas de combustible se agotaron tras un donativo ruso y culpó al “bloqueo energético” impuesto por Estados Unidos. Washington reiteró una oferta de US$100 millones en asistencia “directa al pueblo cubano”, que La Habana dice estar dispuesta a escuchar, aunque reclama garantías y la eliminación de sanciones. El ambiente se tensó además con la visita del director de la CIA a La Habana y decisiones empresariales —dos grandes navieras suspendieron nuevas reservas— que complican la logística de suministro.
La intersección entre la escasez técnica —centrales termoeléctricas envejecidas y unidades fuera de servicio— y la presión externa por sanciones convierte la crisis en un problema humanitario y político. El canciller Bruno Rodríguez advirtió sobre consecuencias en salud pública, con decenas de miles en listas de espera quirúrgica, mientras el gobierno promueve reformas económicas parciales para atraer divisas. La disputa sobre la causa real del colapso (mala gestión interna versus bloqueo externo) alimenta una polarización que condiciona la aceptación de ayuda y las posibilidades de normalizar flujos comerciales.
Apagones y datos oficiales
La estatal Unión Eléctrica (UNE) publicó previsiones de afectación que alcanzaron un récord: el mayor apagón llegó a dejar sin electricidad a la vez al 70 % del país, y al día siguiente la estimación bajó a un 51 % en el pico de demanda. El Ministerio de Energía y Minas reportó la desconexión parcial de unidades termoeléctricas —entre ellas las de Nuevitas y Renté— y señaló que ocho de las 16 unidades no estaban operativas por averías o mantenimiento. La combinación de menor generación disponible (976–1.601 MW en diferentes jornadas) y una demanda sobre 3.000 MW explica la necesidad de cortes programados masivos.
Versión oficial cubana
El ministro Vicente de la O Levy declaró que las reservas de combustible quedaron agotadas tras aprovechar un donativo ruso de 100.000 toneladas y atribuyó la agravación al “bloqueo energético” decretado por Estados Unidos desde enero, que habría impedido la llegada de barcos con combustible. El presidente Miguel Díaz-Canel responsabilizó igualmente a las sanciones de las carencias y rechazó la injerencia, aunque el gobierno aceptó ‘escuchar’ la oferta estadounidense siempre que no tenga condicionamientos que vulneren la soberanía. Las autoridades subrayaron además la apuesta por renovables como paliativo, pero reconocieron las limitaciones técnicas para almacenaje nocturno.
La oferta de EE. UU. y sus condiciones
El Departamento de Estado reiteró una propuesta de US$100 millones en asistencia “directa al pueblo cubano”, a distribuir en coordinación con la Iglesia católica y organizaciones humanitarias independientes; el comunicado condiciona la entrega a reformas y responsabiliza al régimen por denegar ayuda. Cuba, a través del canciller Bruno Rodríguez, declaró estar dispuesta a conocer las características de la oferta, mientras pide que la asistencia sea libre de maniobras políticas y reclama, como “la mejor ayuda”, la desescalada del bloqueo energético y económico. El contraste retórico se intensifica con las declaraciones del presidente estadounidense, quien ha planteado opciones coercitivas y dijo que Cuba “está pidiendo ayuda”.
Tensiones diplomáticas y logística
En paralelo a las ofertas y reproches, el director de la CIA, John Ratcliffe, viajó a La Habana para entrevistarse con autoridades de seguridad, mientras la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) de la ONU —representada por Edem Wosornu— describió su misión como “puramente humanitaria” y pidió facilitar el flujo de ayuda. El marco sancionatorio estadounidense y la Orden Ejecutiva que amenaza activos llevaron a grandes navieras como Hapag‑Lloyd y CMA CGM a suspender nuevas reservas hacia Cuba, una decisión que agrava los cuellos de botella para importar combustible y bienes esenciales y que afecta, en particular, a empresas ligadas al conglomerado Gaesa.
La crisis energética cubana no es nueva: desde mediados de 2024 el envejecimiento de las termoeléctricas, la falta de inversión y limitaciones de divisas lastraron la generación. Venezuela fue históricamente el principal suministrador de crudo a la isla; tras la captura de Nicolás Maduro y la presión de Washington en enero, ese flujo se interrumpió, elevando la dependencia de donaciones puntuales y la vulnerabilidad. Economistas y juristas consultados por el gobierno cubano —como Daniel Torralbas y el abogado Raudiel Peña— consideran que las reformas recientes son útiles pero tardías y limitadas por el riesgo que las sanciones plantean a los inversionistas.
La principal disputa entre las partes es sobre la causa y la gestión: La Habana atribuye el colapso al “bloqueo energético” y a las sanciones que impiden la llegada de combustible, mientras Washington responsabiliza al régimen por su gestión y condiciona la ayuda a reformas; ambos presentan cifras y responsabilidades difíciles de conciliar.
Hay varios hitos concretos a seguir en las próximas semanas: el 15 de mayo entró en vigor una liberalización parcial de precios en estaciones estatales para permitir importaciones por actores privados, una medida que el gobierno espera que alivie la escasez; las navieras que aplicaron “stop booking” mantuvieron la medida, en principio, hasta el 5 de junio, fecha que condicionará la llegada de carga; y OCHA y la ONU continuarán sus evaluaciones sobre necesidades humanitarias mientras el Gobierno cubano decide si acepta o detalla la oferta estadounidense de US$100 millones.