Recientes comentarios presidenciales, ajustes presupuestarios y cambios en el Plan Nacional de Centros avivan la crítica de la comunidad científica; el ministro Aldo Valle defiende la autonomía del sistema y propone revisar instrumentos
01En las últimas semanas la actividad científica en Chile se instaló como tema de debate público: recortes ordenados por Hacienda, los dichos del Presidente José Antonio Kast cuestionando el impacto de algunas investigaciones, y la reacción de científicos e instituciones detonaron una disputa sobre el rol y la prioridad que el Estado asigna a la ciencia. Estas tensiones se intensificaron con una carta firmada por más de 30 sociedades científicas que defendió la necesidad de financiamiento estable e instituciones sólidas.
02El problema tiene raíces estructurales: en ocho años el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación ha mostrado alta rotación de autoridades y dificultades para consolidarse como una política de Estado. La cartera fue creada en 2018 pero su puesta en marcha fue tardía y, según analistas consultados, no ha logrado aún el "peso específico" ni el músculo presupuestario de otras carteras, lo que limita su capacidad de articular políticas de largo plazo.
03El financiamiento es otra arista crítica: Chile invierte alrededor de 0,34–0,39% del PIB en I+D, muy por debajo del promedio OCDE (2,7%). Expertos y académicos califican esta situación de "problema crónico" que refleja una mirada nacional que no ha apostado decididamente por la innovación. Además, advierten que los incentivos actuales privilegian la publicación académica sobre la transferencia tecnológica y el impacto productivo, reduciendo la visibilidad social de la investigación.
04En la gestión cotidiana del ministerio hay señales de tensión: la nueva ministra Ximena Lincolao tuvo un arranque complejo tras incidentes en la Universidad Austral; anunció disminuciones presupuestarias y enfrentó la renuncia del subsecretario Rafael Araos, en medio de versiones que lo vinculan a una negativa a ejecutar despidos por ajustes de personal. Estos episodios reavivan críticas sobre la capacidad de la cartera para sostener una narrativa y un quehacer consistente.
05Paralelamente, cambió el esquema de asignación de los Centros de Interés Nacional al eliminar la categoría de Centros en Áreas Prioritarias y sustituirla por concursos abiertos por tipologías. Ese cambio, implementado en la actualización del Plan Nacional de Centros a fines de 2023, dejó fuera de la cobertura estatal a centros emblemáticos —como el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2) y el Centro de Gerociencia (Gero)— pese a evaluaciones internacionales favorables, lo que generó rechazo y preocupación en la comunidad académica.
06La advertencia de la revista Science sobre un posible debilitamiento del Ministerio y su eventual fusión o relegamiento a Educación encendió una alarma internacional y doméstica. Ante ello, el ministro Aldo Valle afirmó que sería grave un retroceso institucional y defendió la autonomía del sistema científico, la transparencia de los concursos y la necesidad de que la adjudicación de recursos se base en estándares disciplinarios y órganos autónomos, no en atribuciones administrativas directas del gobierno de turno.
07Valle reconoció que los resultados de los concursos actuales son "claros y legítimos" pero aceptó que constituyen un antecedente que debe observarse y que amerita revisar el diseño del Plan Nacional de Centros para evitar la pérdida de cobertura en áreas estratégicas. También subrayó ejemplos de políticas de Estado —como la incorporación al CERN— que deben preservarse independientemente del signo político y advirtió contra decisiones voluntaristas que pongan en riesgo la continuidad institucional.
08La comunidad científica reclama financiamiento estable, marcos institucionales sólidos y mecanismos que incentiven la transferencia tecnológica y la generación de valor productivo. Analistas citados sostienen que Chile podría seguir modelos de países que transformaron su matriz productiva mediante decisiones sostenidas en ciencia e innovación (ej. Corea del Sur, Israel) y piden deliberación pública y consensos que trasciendan gobiernos de turno.
09En lo inmediato, persisten recursos y procesos administrativos pendientes ante la ANID respecto de las adjudicaciones de centros, por lo que existen vías formales para impugnar decisiones y para que el propio ministerio y la comunidad revisen los instrumentos. Los planteamientos públicos del ministro Valle abren la puerta a ajustes instrumentales, pero la tensión política y el déficit de financiamiento plantean la necesidad de acuerdos más amplios para dar previsibilidad al sistema científico chileno.