Encuentro de más de dos horas con tono amistoso, fuerte presencia empresarial y acuerdos importantes pendientes en Taiwán, Oriente Medio y tecnología
01Los presidentes Xi Jinping y Donald Trump mantuvieron en Pekín una reunión ampliada de más de dos horas en el Gran Palacio del Pueblo que combinó gestos de camaradería pública con discusiones sobre asuntos espinosos. La visita incluyó honores de recibimiento, revisión de tropas, una visita al Templo del Cielo y un banquete de Estado, y fue presentada por ambos líderes como una oportunidad para cooperación renovada.
02Taiwán se destacó como el "asunto más importante" para Pekín: Xi advirtió que una "mala gestión" de la cuestión podría llevar a China y Estados Unidos al "choque" o incluso al "conflicto" y afirmó que la "independencia taiwanesa" es incompatible con la paz en el estrecho de Formosa. Beijing reafirmó su postura de considerar a Taiwán parte inalienable de su territorio y de buscar la reunificación, preferentemente pacífica pero sin descartar el uso de la fuerza.
03Desde la delegación estadounidense en Pekín se señaló que la política de la Casa Blanca respecto a Taiwán "permanece inalterada" tras la reunión, según declaraciones del secretario de Estado Marco Rubio; por su parte, el gobierno de Taiwán consideró que las amenazas militares de Pekín son la "única fuente de inestabilidad" en el estrecho y subrayó la necesidad de fortalecer capacidades de defensa y disuasión para preservar la estabilidad regional.
04Oriente Medio y, en particular, la situación en torno al estrecho de Ormuz estuvieron también sobre la mesa: Xi y Trump coincidieron en que Irán no debe poseer armas nucleares y en la necesidad de reabrir el estrecho al tráfico de hidrocarburos sin imponer derechos de paso, un asunto de especial interés para China por su dependencia energética de esa vía.
05La presencia de altos ejecutivos estadounidenses —entre ellos Elon Musk (Tesla), Tim Cook (Apple) y Jensen Huang (Nvidia)— marcó el perfil económico de la visita. Xi prometió que las puertas de China "solo se abrirán cada vez más" y Trump defendió haber llevado a Pekín a los máximos responsables empresariales como muestra de respeto. La participación empresarial elevó las expectativas sobre conversaciones tecnológicas, incluida la posible facilidad del acceso de firmas chinas a chips avanzados.
06A pesar del tono amistoso, la jornada no produjo anuncios de alto impacto en comercio o tecnología: quedaron abiertas cuestiones como la posible compra china de aviones Boeing y de soja estadounidense, el acceso de empresas chinas a chips avanzados de Nvidia y la extensión de la tregua comercial pactada en octubre en Busan. Negociaciones previas en Seúl entre delegaciones económicas habían sido calificadas de "constructivas", pero los grandes acuerdos quedaron para conversaciones posteriores.
07En lo simbólico, ambos líderes desplegaron un fuerte gesto de sintonía personal: Xi pidió a Estados Unidos "ser socios y no rivales" y Trump calificó a Xi como "un gran líder", vaticinando un "futuro fantástico juntos". Trump invitó además a Xi y su esposa a visitar la Casa Blanca el 24 de septiembre, y ambos países acordaron apoyarse en la organización de próximas citas multilaterales como la reunión informal de líderes del APEC en Shenzhen y la cumbre del G20 en Miami.
08Quedaron asimismo asuntos sensibles sin resolver: además de las negociaciones comerciales y tecnológicas, figura la situación de derechos humanos y casos concretos como el del magnate mediático hongkonés Jimmy Lai, condenado bajo la Ley de Seguridad Nacional y cuya posible liberación había sido mencionada previamente como tema a tratar.
09En resumen, la cumbre escenificó una aproximación diplomática y disposición a cooperar en asuntos clave pero dejó pendientes decisiones concretas en Taiwán, comercio, tecnología y cuestiones geopolíticas, por lo que el impacto real de la visita dependerá de los seguimientos y acuerdos que se concreten en las próximas semanas y meses.