Récord y tensión en la ruta al Everest
274 cimas en un día reavivan el debate sobre límites, seguridad y regulación en la temporada nepalí.
- 01Récord de cumbres
- 02Vocería sherpa y límites
- 03Seguridad y cambio climático
- 04Economía y requisitos
- ◆Contexto
- ◆Qué se disputa
- ◆Qué viene
Una ola de ascensos sin precedentes dejó esta primavera a cientos de personas en la cordada hacia la cima del Everest: 274 montañistas alcanzaron la cumbre en un solo día desde el sur, mientras Nepal había emitido cerca de 490 permisos para la temporada. La acumulación coincidió con una apertura de ventana climática corta tras el despeje de un enorme serac que bloqueó la ruta, y con la ausencia de permisos desde la cara norte en China. Voces del oficio —entre ellas el guía Kami Rita Sherpa, el secretario de operadores Rishi Bhandari y el británico Kenton Cool— ofrecieron diagnósticos distintos sobre controlar el acceso y priorizar la experiencia de los escaladores.
El fenómeno importa porque combina tres riesgos: saturación logística en la llamada “zona de la muerte”, mayor inestabilidad glacial por el calentamiento y un marco regulatorio que hoy solo exige el pago de la cuota de permiso. Los líderes de expedición y guías piden cambios; las autoridades nepalíes evalúan requisitos de experiencia, mientras las familias que dependen del guíaaje ven en las temporadas concurridas una fuente vital de ingresos. La forma en que se regule el acceso definirá si la próxima temporada reduce el riesgo o traslada la presión hacia otros eslabones del negocio.
Récord de cumbres
El 21 de mayo se registró la mayor cantidad de ascensos desde la cara sur en un solo día: 274 montañistas alcanzaron la cumbre aprovechando un breve periodo de buen tiempo, confirmó Rishi Ram Bhandari, secretario general de la Expedition Operators Association of Nepal. La cifra superó el récord previo de 223 establecido en 2019, y se produjo en una temporada en la que Nepal emitió alrededor de 490 permisos para extranjeros, mientras China no autorizó ascensos desde el norte, lo que concentró el tráfico en el lado nepalí. Operadores y guías atribuyen el pico a la confluencia de buen tiempo, retrasos previos por un serac y la acumulación de expediciones en espera.
Vocería sherpa y límites
Kami Rita Sherpa, que esta temporada alcanzó la cima por 32.ª vez, pidió que Nepal limite el número de permisos y planteó un tope de 250 escaladores desde el lado nepalí para reducir atochamientos y horas expuestas en la llamada “zona de la muerte”. Su postura fue secundada por otros guías que denunciaron que las colas en cuerdas fijas incrementan el tiempo de exposición a frío y viento y elevan la probabilidad de incidentes. Pasang Dawa Sherpa, con 31 ascensos, también figura entre los veteranos que advierten sobre los riesgos de la masificación.
Seguridad y cambio climático
Montañeras y guías detectan cambios en la estabilidad del glaciar Khumbu: Adriana Brownlee dijo que la cascada de hielo (icefall) parece más inestable por calentamiento, con agua de fusión que socava los seracs y hace más frecuentes los desprendimientos. Esa inestabilidad fue la causa del bloqueo inicial en la ruta de ascenso; equipos especializados —los denominados “icefall doctors”— trabajaron semanas hasta despejar el paso el 13 de mayo, lo que acortó la ventana segura de ascenso y concentró a las expediciones en pocos días. El deterioro del hielo obliga a replantear protocolos de protección en tramos expuestos.
Economía y requisitos
El permiso de ascenso tiene hoy un costo de 15.000 dólares, pero no exige experiencia probada; Nepal anunció que estudia nuevas regulaciones que obliguen a demostrar aptitud técnica y experiencia en alta montaña. Kenton Cool, guía británico con 20 ascensos, defendió que las empresas sean más rigurosas al seleccionar clientes, mientras Nathaniel Douglas, escalador extranjero en Katmandú, señaló que las redes sociales atraen a personas sin experiencia que sobreestiman lo que implica un intento seguro al Everest. La discusión cruza intereses económicos: el guíaaje sostiene a comunidades enteras en Solukhumbu, por lo que cualquier restricción tendrá impacto social y laboral.
La congestión no es nueva: en 2019 una famosa fotografía de Nirmal Purja mostró filas de cientos de escaladores en la ruta, y desde entonces el debate sobre límites volvió recurrente. El sistema de permisos de Nepal ha ido creciendo: desde mediados de mayo las autoridades habían otorgado alrededor de 490 autorizaciones y la cifra final de ascensos de la temporada (varios cientos más) será compilada oficialmente después del cierre del periodo invernal de escalada. China cerró sus permisos desde la cara norte este año, lo que desplazó parte del tráfico hacia el sur y exacerbó la presión sobre logística, recolección de residuos y servicios en el campamento base; voces locales y académicas han pedido combinar regulación con medidas de gestión ambiental.
Hay discrepancias en el conteo de permisos y cifras precisas de la temporada: algunos reportes mencionan 492 permisos y otros 494; asimismo el número total de personas que alcanzaron la cumbre en la temporada aún se considera provisional y difiere entre operadores y registros oficiales.
Hitos a seguir en las próximas semanas: la oficina de montañismo de Nepal debe publicar cifras oficiales finales de ascensos al cierre de la temporada, y los ministerios tienen en estudio nuevas normas sobre requisitos de experiencia para tramitar permisos. También será clave la decisión sobre límites numéricos (si los hay) y cómo se compensará a las comunidades de guías; por último, las evaluaciones técnicas sobre la estabilidad del Khumbu y las recomendaciones de los equipos de “icefall doctors” definirán protocolos para la próxima temporada.