Beijing realiza las maniobras “Misión Justicia 2025”, Taiwán reafirma su defensa y paz, y China sanciona a empresas estadounidenses tras ventas de armas
01China lanzó a fines de diciembre las maniobras denominadas “Misión Justicia 2025”, con ejercicios con fuego real en cinco zonas marítimas y aéreas alrededor de Taiwán que incluyen destructores, fragatas, bombarderos, drones y unidades de cohetes; Pekín dice que las maniobras buscan probar la preparación para el combate, el bloqueo de puertos y enviar una advertencia contra intentos de independencia de la isla.
02Las autoridades de Taiwán y observadores detectaron una importante movilización: el Ejército taiwanés reportó decenas de buques y la presencia de decenas de aeronaves (informes señalaron hasta 89 aviones) y, en algunos registros, entre 14 y 28 embarcaciones del Ejército Popular de Liberación y guardacostas chinos en las cercanías; además se identificó un presunto “grupo de ataque de asalto anfibio” de cuatro buques y China desplegó patrullas de la guardia costera.
03Pekín defendió las maniobras como una respuesta legítima para salvaguardar su soberanía y unidad nacional; portavoces militares y diplomáticos chinos (entre ellos Shi Yi y Lin Jian) advirtieron que las maniobras buscan disuadir a las "fuerzas separatistas" y denunciaron el papel de terceros países que, según ellos, fomentan la independencia de Taiwán; los comunicados chinos también subrayaron ejercicios centrados en el «bloqueo» de puertos clave como Keelung y Kaohsiung.
04El gobierno de Taiwán respondió combinando firmeza y contención: el presidente Lai Ching-te reiteró en su discurso de Año Nuevo su compromiso de "defender resueltamente la soberanía nacional y fortalecer la defensa nacional", reclamó apoyo para aumentar las adquisiciones militares (un plan por unos 40.000 millones de dólares que enfrenta bloqueo parlamentario) y, al mismo tiempo, se comprometió a "mantener la paz" y a no intensificar el conflicto durante las maniobras, agradeciendo la profesionalidad de las fuerzas costeras taiwanesas en la respuesta a las amenazas.
05La escalada incluyó reacciones internacionales: Estados Unidos instó a Pekín a actuar con moderación y a cesar la presión militar contra Taiwán, mientras que previamente Washington notificó un posible paquete de venta de armas por unos 11.100 millones de dólares a la isla. Como represalia por ventas y relaciones militares con Taiwán, China impuso sanciones a una veintena de empresas estadounidenses del sector defensa —entre ellas firmas citadas como Boeing, Northrop Grumman, L3Harris y VSE— y a decenas de directivos, aplicando prohibiciones de nuevas inversiones en China, restricciones de cooperación y la potencial congelación de activos.
06El conflicto mantiene implicaciones regionales y políticas: Taiwán insiste en que Beijing es «el único riesgo para la paz y la estabilidad regional», subraya su cooperación con Estados Unidos para la seguridad regional y reclama que nadie pueda representar a Taiwán internacionalmente; al mismo tiempo, la frecuencia creciente de maniobras y la retórica dura de Pekín han generado preocupación en países vecinos (se ha citado que Japón advertiría una respuesta ante una invasión) y dejan en evidencia la fragilidad del statu quo, sobre todo si se consideran retrasos administrativos y bloqueos parlamentarios que afectan la ejecución de las ventas de armas y el presupuesto de defensa taiwanés.