El molar Chagyrskaya 64, hallado en la cueva de Chagyrskaya (Altái, Rusia), muestra perforación deliberada hasta la cámara pulpar; experimentos replicaron el procedimiento y los análisis sugieren una intervención terapéutica intencional.
01Un equipo liderado por investigadores de la Academia Rusa de Ciencias describió un segundo molar inferior de neandertal (bautizado Chagyrskaya 64) de aproximadamente 59–60.000 años, recuperado en la cueva de Chagyrskaya, en las montañas del Altái (Siberia). El ejemplar llamó la atención por una concavidad profunda e irregular que llega hasta la cámara pulpar, lo que indica intervención humana y no solo desgaste natural.
02Los análisis macroscópicos, microscópicos y microtomográficos muestran que la cavidad fue creada deliberadamente: la perforación alcanza la cámara pulpar y rodeada por marcas y zonas de desmineralización compatibles con caries. Además, el patrón de desgaste dentro de la concavidad sugiere que el individuo continuó usando el diente después del procedimiento.
03En el yacimiento se hallaron también herramientas líticas de punta fina; la morfología y las trazas en el diente sugieren una perforación/rotación realizada con un perforador de piedra para desbridar tejido cariado y acceder a la cámara pulpar, es decir, una intervención terapéutica dirigida más allá de cuidados paliativos.
04Para verificar la hipótesis antropogénica, la investigadora Lydia Zotkina realizó experimentos manuales con una punta de jaspes sobre dientes humanos modernos (humedecidos para simular condiciones orales). Logró reproducir las hendiduras y extraer la mayor parte del tejido cariado en menos de una hora, demostrando la eficacia práctica del fresado con una herramienta lítica delgada y afilada.
05Los autores reconocen limitaciones: diferencias entre dientes de neandertal y humanos modernos y mayores dificultades en la boca inflamada de un paciente real habrían complicado el trabajo. Aun así, la replicación experimental y las trazas en el fósil respaldan que la intervención fue deliberada y técnicamente eficaz.
06Los investigadores interpretan el hallazgo como la evidencia más antigua de un cuidado dental invasivo y deliberado en la evolución humana, y la primera fuera del linaje Homo sapiens. Sostienen que el procedimiento refleja habilidades de razonamiento causal, planificación anticipatoria, control motor fino y tolerancia al dolor, lo que obliga a replantear supuestos sobre las capacidades médicas y cognitivas de los neandertales.
07El descubrimiento también se integra con evidencias previas de conductas orales en neandertales —surcos relacionados con el uso de palillos para remover restos alimentarios y posibles usos de plantas medicinales—, sugiriendo un enfoque multifacético del manejo de la patología oral que empleaba distintas herramientas y técnicas.
08Según las autoras del estudio publicando en PLOS One, «lo que me asombró fue la intuición con la que la persona dueña de este diente comprendió exactamente de dónde provenía el dolor y se dio cuenta de que su origen podía eliminarse» (Alisa Zubova). Ksenia Kolobova señaló la precisión motora necesaria y Lydia Zotkina destacó la «increíble fuerza de voluntad» que debió tener el sujeto al tolerar un procedimiento doloroso sin anestesia.
09El trabajo, liderado por investigadores de instituciones rusas y publicado en PLOS One a mediados de mayo de 2026, amplía la comprensión de la complejidad comportamental de los neandertales y sitúa las raíces de intervenciones médicas deliberadas más atrás en la historia evolutiva de los homininos.