Cientos de casos y decenas de muertes, centros saturados y limitada capacidad de pruebas elevan el riesgo regional inmediato.
Médicos Sin Fronteras (MSF) alertó que la situación del brote de ébola en la provincia de Ituri, en el este de la República Democrática del Congo, es “profundamente alarmante” dos semanas después de su declaración, con cientos de casos sospechosos y más de un centenar de muertes. Alan González, director adjunto de operaciones de MSF, advirtió que la magnitud real es desconocida porque “cada día se notifican nuevos casos sospechosos” y que la agencia de salud pública de la Unión Africana ha reportado cifras muy elevadas mientras el Ministerio de Comunicación congoleño también exhibe centenares de casos y decenas de muertes.
La complicación inmediata es operacional: Trish Newport, responsable de emergencias de MSF, describió centros de salud “repletos” que devuelven pacientes sospechosos por falta de espacios de aislamiento, mientras la capacidad para analizar muestras es limitada. La Organización Mundial de la Salud señaló que se trata de la cepa Bundibugyo, para la cual no hay vacunas ni tratamientos aprobados, y el brote se complica por la violencia en la región —incluidos ataques a centros de tratamiento, según testimonios y la policía— y por desplazamientos que dificultan la contención.
MSF y las autoridades congoleñas piden una ampliación inmediata de pruebas, personal y suministros: la organización ha movilizado equipos de protección y personal para Bunia y otras localidades de Ituri, pero la llegada sostenida de ayuda internacional y el acceso seguro a comunidades afectadas serán las claves por venir. En el corto plazo las autoridades vigilarán el impacto de las medidas de control y la posible propagación transfronteriza, después de que Uganda reportara casos vinculados al brote.