La orden de Netanyahu y la respuesta de la Junta de Paz ponen en riesgo la frágil implementación del alto el fuego.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, anunció que ordenó a sus fuerzas avanzar hasta controlar el 70% de la Franja de Gaza, mientras la Junta de Paz impulsada por EE. UU. asegura que el alto el fuego se mantiene pero está “lejos de ser perfecto”. En Jerusalén, el director ejecutivo de la Junta, Nickolai Mladenov, reconoció violaciones diarias pero celebró que las armas “hayan callado casi por completo”. Hamas calificó de inaceptable el silencio de la Junta ante la orden de ocupación y advirtió que eso socava el acuerdo firmado en octubre de 2025. Naciones Unidas reiteró que todo Gaza debe pertenecer al pueblo palestino y reclamó la retirada de fuerzas israelíes de la “línea amarilla”.
El choque entre la orden militar israelí y las exigencias de desarme de la hoja de ruta de Trump complica la puesta en marcha de la reconstrucción y de la fuerza internacional de estabilización. La legitimidad de la Junta de Paz está en entredicho ante la acusación de Hamas de “silencio” y ante la advertencia de la ONU sobre la permanencia de fuerzas israelíes en zonas acordadas. En un enclave con miles de desplazados y servicios básicos colapsados, cualquier ampliación del control territorial altera el acceso humanitario y la vetusta reciprocidad que sostiene el acuerdo.
Nickolai Mladenov, director ejecutivo de la Junta de Paz para Gaza, dijo desde Jerusalén que el alto el fuego «se mantiene» pero reconoció violaciones diarias que impiden una paz perfecta. Mladenov defendió que el desarme de facciones armadas no es negociable para permitir la entrada de un gobierno de transición y la fuerza de estabilización propuesta por Estados Unidos. Advirtió además sobre la situación humanitaria: millones siguen desplazados, con viviendas destruidas y servicios colapsados. Su informe al Consejo de Seguridad reclamó reciprocidad y cumplimiento por todas las partes para avanzar en la reconstrucción.
“Hay un alto el fuego. Se mantiene. No es perfecto. Está lejos de serlo. Hay violaciones todos los días y algunas de ellas son muy graves”— Nickolai Mladenov
Hamas respondió con críticas duras y exigió que los 28 países miembros de la Junta muestren una postura clara tras el anuncio de Netanyahu sobre el control del 70% de Gaza. El portavoz Hazem Qasem calificó de «silencio» la falta de condena y sostuvo que la declaración israelí viola el acuerdo de alto el fuego firmado en octubre de 2025. El movimiento alertó que la omisión de los patrocinadores plantea dudas sobre su compromiso y pidió medidas concretas contra «políticas de ocupación y planes de desplazamiento».
“Condenamos el silencio de la Junta de Paz y de su director ejecutivo, Nicolai Mladenov, ante las declaraciones de Netanyahu sobre su intención de controlar el 70% del territorio de Gaza”— Hazem Qasem
Benjamin Netanyahu, en un acto público en Cisjordania, dijo que las fuerzas israelíes ya controlan «más o menos el 60%» de la Franja y que su orden es avanzar hasta el 70%. Esa alusión a ampliar el control por encima de la «línea amarilla» acordada resucita tensiones sobre soberanía y movimiento de tropas. La declaración fue interpretada por interlocutores internacionales como una amenaza a la integridad del acuerdo de replegamiento que permitió la fase inicial del cese del fuego. En la práctica, el avance declarado aumenta la sensación de inseguridad entre la población civil que intenta volver a zonas liberadas.
“Ahora estamos en el 60 % de la Franja de Gaza, más o menos. Estábamos en el 50%, ahora hemos avanzado al 60%”— Benjamin Netanyahu
La ONU, representada por su portavoz Stéphane Dujarric, reiteró que «todo el territorio de Gaza debería pertenecer al pueblo palestino» y urgió a Israel a retirar sus fuerzas de la denominada línea amarilla. La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios informó además de un ataque aéreo cerca de instalaciones humanitarias y pidió protección para civiles y trabajadores. Ramiz Alakbarov, coordinador adjunto para el proceso de paz, alertó que las acciones militares continuas y las violaciones de ambas partes podrían echar por tierra lo alcanzado hasta ahora.
“Todo el territorio de Gaza debería pertenecer al pueblo palestino”— Stéphane Dujarric
Mientras tanto, las cifras sanitarias y humanitarias muestran el coste real del estancamiento: durante el alto el fuego se contabilizan centenas de muertos y miles de heridos, con más de un millón viviendo en tiendas de campaña y gran parte de la infraestructura destruida. La falta de acceso seguro, combustible y personal limita la capacidad de recuperación y eleva la presión sobre agencias internacionales. La imposibilidad de que la fuerza de estabilización y el gobierno técnico entren en Gaza mantiene la superioridad práctica de las milicias en varios barrios.
Las fuentes divergen sobre la realidad del alto el fuego: Mladenov y la Junta lo consideran vigente aunque imperfecto, mientras que representantes de la ONU y coordinadores humanitarios registran ataques israelíes casi diarios. También existe tensión en torno a las cifras y el control territorial: Israel habla de un 60% ya bajo su control y de avanzar al 70%, posición que Hamas y la ONU denuncian como violatoria del acuerdo.
El próximo hito será la reacción formal de los 28 países de la Junta de Paz y la posible convocatoria del Consejo de Seguridad para dirimir la interpretación del acuerdo. También estará en observación si la fuerza de estabilización logra acceder a Gaza y si Israel concreta su orden de extender el control territorial hacia el 70%, hechos que definirán el acceso humanitario y la viabilidad de la reconstrucción.