IPSA y dólar se movieron con fuerza: el metal rojo estabiliza al peso, mientras las negociaciones EE.UU.-Irán tensionan energía e inflación.
En dos semanas la Bolsa de Santiago osciló entre rápidos repuntes y caídas: el IPSA llegó a rozar los 11.000 puntos y luego retrocedió hasta cerca de 10.395 unidades, mientras el dólar fluctuó entre $888 y alrededor de $910. Esos vaivenes se explican por el rally y las correcciones del cobre, los episodios de aversión al riesgo global y las noticias sobre negociaciones entre Estados Unidos e Irán. En jornadas puntuales Wall Street marcó máximos históricos, pero la plaza local no logró replicar la tendencia y cerró varias sesiones en rojo. El precio del petróleo y las lecturas de inflación en EE.UU. añadieron presión sobre expectativas de tasas.
Los movimientos importan porque el desempeño del IPSA y la cotización del peso condicionan inversión, importaciones y percepción de riesgo en Chile, una economía altamente ligada al cobre. El metal rojo ha actuado como ancla bajista del dólar cuando sube, pero su reciente corrección ha devuelto volatilidad. Al mismo tiempo, la posible reapertura del estrecho de Ormuz y las lecturas de inflación en Estados Unidos están redefiniendo las apuestas sobre las tasas y el precio del petróleo. Ese cruce entre commodities y geopolítica explica por qué cada noticia externa provoca reacciones fuertes en la plaza local.
El optimismo por señales de avance en negociaciones entre Estados Unidos e Irán impulsó una jornada positiva que acercó al IPSA a la barrera de los 11.000 puntos y permitió al dólar retroceder hasta $895 en una sesión. Ese ánimo estuvo acompañado por una baja notable en los precios del petróleo en la apertura, lo que alivió brevemente las preocupaciones sobre la inflación y las tasas. En Chile, la subida del cobre en Nueva York sumó piso al mercado local y contribuyó a la apreciación del peso. Los operadores internacionales, sin embargo, mantuvieron cautela ante la ausencia de una firma inmediata.
Pese a episodios de optimismo, en jornadas posteriores el IPSA acumuló caídas profundas: una sesión lo dejó en 10.395,38 puntos —su cierre más bajo desde marzo— afectado por la depreciación de papeles como SQM-B, BCI e Itaú. Ese retroceso coincidió con una mayor aversión al riesgo global tras cifras de inflación en Estados Unidos que elevaron dudas sobre la trayectoria de las tasas. Al mismo tiempo, la plaza local mostró que depende de los precios de commodities para sostener niveles y evitar mayores salidas de capitales.
““El USD/CLP continúa operando con volatilidad durante la jornada y actualmente cotiza en torno a los $885-$887, manteniendo una presión bajista importante luego de romper soportes relevantes durante el día, principalmente impulsado por el fuerte rally del cobre”.”— Lucas Santillán
El cobre siguió siendo el motor más inmediato del tipo de cambio: cuando el metal tocó máximos históricos el peso ganó terreno y cuando corrigió el dólar repuntó. Las recientes alzas en la Bolsa de Metales de Londres y en el COMEX sostuvieron episodios de apreciación del peso, pero la toma de utilidades y un Dollar Index más fuerte hicieron retroceder parte de esas ganancias. Analistas advierten que mientras la cotización del metal permanezca volátil, el USD/CLP seguirá oscilando dentro de rangos amplios.
La política y la diplomacia empujaron la incertidumbre: Teherán aseguró haber avanzado en varios puntos de la negociación, pero advirtió que la firma no es inminente, mientras que el presidente de Estados Unidos condicionó cualquier acuerdo a términos que calificó de “grandes y significativos”. Ese pulso elevó la volatilidad del petróleo y, por extensión, las preocupaciones sobre inflación global. Ese entrevero entre señalas parciales y rechazo público amplificó las reacciones de los mercados financieros.
““es cierto que hemos alcanzado una conclusión sobre gran parte de los asuntos bajo discusión, pero nadie puede decir que la firma sea inminente””— Esmaeil Baqaei
Además de commodities y geopolítica, la agenda global —lecturas de precios al productor e informes corporativos, sobre todo de tecnológicas— ha tenido impacto en la aversión al riesgo. Ejecutivos y analistas locales señalan que resultados de empresas como NVIDIA y la evolución de los rendimientos de bonos en EE.UU. pueden reavivar volatilidad en plazas emergentes. En ese contexto, el mercado chileno ha mostrado fragmentación: semanas con máximos en Wall Street no han bastado para sostener una recuperación sostenida del IPSA.
““La inflación al productor en Estados Unidos repuntó hasta 6% interanual, una señal que mantiene vivo el fantasma inflacionario, aunque por ahora sin lograr rescatar al dólar en Chile.””— Ignacio Moraga
Las fuentes divergen sobre la inminencia y el alcance de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán: Teherán reporta avances en la negociación, mientras que la Casa Blanca —a través del presidente— condiciona cualquier pacto a términos que considera 'grandes y significativos' y ha rechazado propuestas recientes. Esa discrepancia explica por qué los mercados alternan entre optimismo y retrocesos según cada titular.
El próximo hito será la publicación de nuevos datos de inflación y del índice de precios al productor en EE.UU., junto con reportes corporativos del sector tecnológico y cualquier avance concreto en las conversaciones sobre el estrecho de Ormuz. Esas señales definirá si el cobre puede sostener al peso y si el IPSA retomará una trayectoria más estable o seguirá sujeto a sobresaltos.