Un objeto de 15–30 metros cruzará a ~91.593 km, evidenciando incertidumbre sobre tamaño y limitadas capacidades de vigilancia.
El asteroide 2026JH2, descubierto el 10 de mayo por el Mount Lemmon Survey en Tucson, Arizona, realizará un paso cercano el lunes 18 de mayo y se acercará hasta unos 91.593 kilómetros —aproximadamente el 24% de la distancia media a la Luna—, según la base de datos de la JPL y la Agencia Espacial Europea. Pertenece a la clase Apolo y, con estimaciones de diámetro entre 15 y 30 metros, Richard Binzel, profesor del MIT, afirmó que no representa peligro inmediato para la Tierra.
La estimación de tamaño es imprecisa porque las observaciones ópticas solo miden luminosidad: Patrick Michel, del CNRS, explicó que sin datos infrarrojos no puede determinarse si el objeto es grande y oscuro o pequeño y reflectante. Además, la capacidad de seguimiento está limitada por la pérdida del radiotelescopio de Arecibo y reparaciones en la antena Goldstone, lo que, en palabras de Jean‑Luc Margot, reduce la habilidad de evaluar riesgos y deja sin detectar cerca del 99% de cuerpos similares.
El próximo hito inmediato es la transmisión en vivo del paso por parte del Proyecto Telescopio Virtual desde Italia, que comenzará antes del máximo acercamiento; al mismo tiempo, las agencias espaciales enfrentan la decisión de reforzar observaciones infrarrojas y reparar capacidades radar para reducir la incertidumbre a largo plazo. Queda abierta la pregunta de cuántos objetos semejantes siguen sin descubrirse y qué mejoras tecnológicas permitirán trazar sus trayectorias con mayor horizonte temporal.