El envío ocurre en medio de una escalada diplomática y legal contra La Habana, incluida la imputación de Raúl Castro.
El Comando Sur de Estados Unidos anunció el miércoles el despliegue del portaaviones nuclear USS Nimitz y su grupo de ataque en aguas del Caribe, integrado por el Ala Aérea Embarcada, el destructor USS Gridley y el buque de aprovisionamiento USNS Patuxent. El comunicado en redes destacó la capacidad de “alcance y letalidad” del grupo y situó el movimiento en la región, donde el Nimitz ya había operado anteriormente y realizó travesías y ejercicios durante su tránsito hacia su base.
El envío coincide con un endurecimiento de la campaña de Washington contra La Habana: el Departamento de Justicia presentó una imputación contra el expresidente Raúl Castro por el derribo de aeronaves en 1996, mientras que Marco Rubio, identificado en el comunicado como secretario de Estado, propuso una “nueva relación” directa con el pueblo cubano y denunció el control económico de conglomerados militares. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, rechazó la acusación y la vinculó a un intento de justificar una agresión, lo que intensifica la tensión diplomática tras las recientes sanciones anunciadas por Estados Unidos.
Queda por verse si el despliegue se traducirá en ejercicios prolongados con marinas regionales o en un aumento adicional de sanciones y medidas legales; el siguiente hito observable será la actividad operativa del Nimitz en la región y la respuesta oficial de La Habana tras la imputación a Raúl Castro, pasos que marcarán si la presencia naval deriva en un ciclo de acciones y réplicas entre Washington y La Habana.