La cumbre en Pekín reforzó la coordinación política y firmó acuerdos, sin resolver el gigantesco gasoducto ni calendarios energéticos.
Xi Jinping recibió en el Gran Palacio del Pueblo a Vladimir Putin en una ceremonia de Estado que culminó este miércoles con la firma de declaraciones conjuntas y una veintena de acuerdos. Ambos líderes presentaron la relación bilateral como «en el nivel más alto de su historia» y acordaron extender el tratado de buena vecindad. La visita, la vigésimoquinta de Putin a China, incluyó un mensaje conjunto sobre un orden mundial multipolar y críticas a acciones militares de Estados Unidos e Israel. No obstante, el proyecto del gasoducto Fuerza de Siberia 2 quedó sin una firma ni calendario concreto.
La cumbre consolida la asociación estratégica entre Moscú y Pekín en un momento de tensiones en Ucrania y Medio Oriente, y busca proyectar estabilidad frente a Estados Unidos. La cooperación energética y comercial es el eje práctico de esa alianza, pero la ausencia de un acuerdo final sobre Fuerza de Siberia 2 revela límites en la coordinación. Ese gasoducto, concebido para transportar 50.000 millones de metros cúbicos anuales por Mongolia, es central para la reorientación del gas ruso hacia Asia tras la pérdida de mercados europeos. En ese escenario, los acuerdos firmados apuntan a ampliar comercio, educación y tecnología, aunque sin resolver asuntos clave de precios y calendario energético.
La ceremonia de bienvenida incluyó guardia de honor, salva de cañones y una recepción protocolar que Xi utilizó para subrayar la profundidad de la alianza. En la rueda de prensa conjunta, el presidente chino afirmó que las relaciones bilaterales están “en el nivel más alto de su historia”, frase que marcó el tono político de la jornada. El gesto público buscó enviar un mensaje de consolidación frente a las tensiones globales y a la reciente visita de otros dirigentes a Pekín. La retórica de Xi vinculó la alianza con la defensa de un orden internacional menos dominado por Occidente.
““en el nivel más alto de su historia””— Xi Jinping
Putin aprovechó el encuentro para recalcar el papel de Rusia como suministrador energético fiable y para celebrar el incremento del comercio bilateral. El mandatario destacó que Moscú seguiría garantizando el suministro de petróleo y gas pese a la inestabilidad en rutas como el estrecho de Ormuz y apuntó a la ampliación de proyectos conjuntos. Ambos presidieron la firma de memorandos y acuerdos que abarcan desde la educación hasta la cooperación científica y antimonopolio. La lista de instrumentos firmados busca institucionalizar la cooperación, aunque no despeja todos los retos prácticos.
““estamos dispuestos a seguir garantizando de manera fiable el suministro ininterrumpido de todos estos combustibles””— Vladimir Putin
El proyecto Fuerza de Siberia 2, destinado a transportar 50.000 millones de metros cúbicos anuales desde Yamal, no figuró entre los acuerdos cerrados y quedó sin calendario. Desde Moscú se afirmó que existe un “entendimiento básico” sobre trazado y construcción, pero que aún faltan detalles técnicos y comerciales por resolver. China, por su parte, ha mostrado cautela en materia de precios y necesidad de suministro, por lo que no hubo rúbrica definitiva. La ausencia del gasoducto en la relación oficial publicada por el Kremlin subraya la distancia entre intención y compromiso.
““entendimiento básico””— Dmitri Peskov
La declaración conjunta cargó críticas contra Estados Unidos e Israel y urgió a reanudar el diálogo con Irán para evitar una escalada en Medio Oriente. Xi y Putin coincidieron en condenar ataques que, según la declaración, vulneran el derecho internacional, y pidieron una pronta reanudación de las negociaciones. La cumbre también cuestionó proyectos de defensa antimisiles estadounidenses y defendió la inmunidad de líderes frente a procesos judiciales extranjeros. Ese marco político busca consolidar una narrativa compartida sobre un orden multilateral alternativo.
Hay discrepancias sobre dos puntos clave: las cifras del comercio bilateral (unos 240.000 millones de dólares según algunas declaraciones, frente a cerca de 228.000 millones en otra referencia) y el estado del gasoducto Fuerza de Siberia 2, que Rusia describe con un “entendimiento básico” mientras la documentación oficial no registra una firma ni calendario. Además, Pekín negó una información del Financial Times que atribuía a Xi una advertencia a Trump sobre Putin, haciendo circular versiones contrapuestas sobre mensajes entre líderes.
El próximo hito será si las partes fijan un calendario y condiciones para Fuerza de Siberia 2; la definición de precios y tráficos técnicos marcará la viabilidad del proyecto. También estará bajo observación la posible reunión entre Putin y Donald Trump en la cumbre APEC de noviembre en China, que podría revelar cómo se entrelazan las relaciones de Pekín con Moscú y Washington. Las próximas semanas mostrarán si la retórica diplomática se traduce en compromisos energéticos concretos.