La expresidenta avanza en Europa tras el primer debate y busca apoyo de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad.
Michelle Bachelet participó esta semana en Londres del primer debate entre candidaturas a la Secretaría General de Naciones Unidas y, al día siguiente, se reunió en París con el presidente francés Emmanuel Macron. La exmandataria viajó acompañada por los embajadores de Brasil y México y usó sus redes para resumir la agenda: fortalecer la paz, defender los derechos humanos y revitalizar el multilateralismo. Francia es uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, con potestad de veto sobre postulaciones. El encuentro con Macron fue el primero de una serie de gestiones que Bachelet proyecta ante líderes con poder de influencia en la elección.
La postulación de Bachelet cobra relevancia práctica porque los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad —Estados Unidos, China, Reino Unido, Francia y Rusia— recomiendan y pueden vetar al futuro secretario general. Tras el retiro del respaldo oficial del gobierno chileno, Brasil y México han asumido el patrocinio operativo de su campaña, lo que explica la intensa gira europea. Las gestiones buscan convertir contactos bilaterales en avales formales o, al menos, en garantías de consideración cuando el Consejo evalúe candidaturas.
En Londres, Bachelet participó en el debate organizado por la Asociación de Naciones Unidas del Reino Unido, en el que figuraron también Rafael Grossi, Rebecca Grynspan y María Fernanda Espinosa. La actividad tuvo un formato mixto de exposiciones y una mesa moderada con preguntas del público; Bachelet asistió acompañada por los embajadores de Brasil y México. En sus redes sociales la exmandataria defendió la necesidad de una ONU fortalecida que promueva la paz, el desarrollo sostenible y la defensa de los derechos humanos.
“Ayer participé en Londres en un encuentro donde participaron cuatro de las candidaturas a la Secretaría General de las Naciones Unidas.”— Michelle Bachelet
En París, Bachelet sostuvo la reunión con Emmanuel Macron que había sido anunciada como prioridad en su agenda europea. El encuentro se desarrolló en el marco de su campaña y, según la exprimera mandataria, abordó los principales desafíos globales y la visión de Bachelet para fortalecer la ONU. Macron se convirtió así en el primer representante de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad con quien la candidata concreta un diálogo directo en esta fase.
El retiro del respaldo del gobierno chileno convirtió a Brasil y México en los patrocinadores prácticos de la campaña de Bachelet, según su equipo. Heraldo Muñoz, jefe de ese grupo asesor, explicó que las gestiones logísticas y diplomáticas están siendo coordinadas desde esas capitales y afirmó que la situación diplomática resultó llamativa para interlocutores extranjeros. Muñoz destacó además la meta de buscar reuniones con las máximas autoridades de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad.
“Es extraño que una expresidenta se aloje en la embajada de Brasil y no en la de Chile”— Heraldo Muñoz
Rusia y China aparecen como etapas clave del plan de Bachelet: el equipo proyecta visitas a Moscú y Beijing para dialogar con autoridades que influyen en la recomendación del Consejo. El embajador ruso en Chile, Vladimir Belinsky, dijo que Moscú observa a todos los candidatos y que el criterio principal es la imparcialidad, sin expresar un respaldo explícito a la postulación chilena. Esa prudencia diplomática subraya la dificultad de convertir reuniones en garantías de veto.
“Estamos viendo hoy día todos los candidatos con mucha atención y viendo los criterios, el primero de los cuales mencionaba es la imparcialidad”— Vladimir Belinsky
La campaña de Bachelet combina actos públicos —paneles en Italia y el debate en Londres— con bilaterales discretas con gobiernos y diplomáticos. El objetivo, según su equipo, es sumar apoyos formales o al menos propiciar pronunciamientos favorables antes de que el Consejo de Seguridad entre al proceso de recomendación. A la vez, el formato de estos foros permite a la candidata mostrar experiencia en derechos humanos y multilateralismo frente a otros aspirantes.
El próximo hito será la gira prevista a fines de mayo e inicios de junio: el equipo de Bachelet busca concretar una visita a Moscú y, luego, gestiones en Pekín, además de intentos por audiencias con Washington y Londres. Esas reuniones serán observadas como señales de respaldo o, al menos, de disposición a considerar su candidatura en el seno del Consejo de Seguridad.