La detención reabre la investigación sobre la caída mortal de Isak Andic y coloca al clan empresarial en el centro de una causa por posible homicidio.
Los Mossos d’Esquadra detuvieron este martes a Jonathan Andic, hijo mayor y exdirectivo del grupo Mango, como investigado por la muerte de su padre, Isak Andic, ocurrido el 14 de diciembre de 2024 en Montserrat. El empresario de 71 años cayó por un precipicio de unos 150 metros durante una excursión y el caso, inicialmente archivado en 2025, fue reabierto por incongruencias en las indagaciones. La jueza de Martorell impuso prisión provisional eludible con una fianza de un millón de euros, retirada de pasaporte y comparecencias semanales; la fianza ya fue pagada y el detenido quedó en libertad provisional. La causa sigue bajo secreto de sumario, aunque el juzgado ha comenzado a incorporar diligencias ampliadas y análisis forenses del teléfono del investigado.
La detención culmina casi un año y medio de pesquisas de la policía catalana que ahora investigan la muerte como posible homicidio. Los investigadores apuntan a discrepancias entre la versión del único testigo —Jonathan Andic— y los registros del GPS de su móvil, la configuración del sendero donde se precipitó Isak Andic y el contexto familiar y patrimonial tras cambios en la dirección de filiales del grupo. El giro judicial pone en tensión a la familia accionista que controla la mayor parte de Mango y obliga a la justicia a resolver si hubo delito o accidente.
Los Mossos d’Esquadra arrestaron a Jonathan Andic y lo llevaron a declarar ante la jueza instructora en Martorell; tras la comparecencia la magistrada acordó medidas cautelares —fianza de un millón de euros, retirada del pasaporte y comparecencias semanales— que permitieron su libertad provisional. Los agentes explicaron que la investigación se reactivó a partir de nuevas diligencias y del análisis del teléfono móvil del investigado, solicitado en septiembre pasado. La policía catalana ha venido recopilando llamadas, mensajes y datos de localización para reconstruir la secuencia de la excursión.
En un auto en el que se acordó la prisión provisional eludible con fianza, la jueza instructora señaló la existencia de indicios que apuntan a una "participación activa y premeditada" y evocó la "obsesión con el dinero" como posible móvil, ante el temor de que el testamento del fundador fuera modificado para beneficiar a una fundación. Esa valoración judicial sustenta las medidas cautelares y explica el impulso reciente de la causa tras su reapertura en 2025.
“"premeditadamente" por su "obsesión con el dinero"”— La jueza instructora
Desde el primer momento Jonathan Andic fue el único testigo del suceso y las pesquisas han venido centradas en las incongruencias entre sus declaraciones y los registros técnicos. Los investigadores consideran que el punto de caída no bordea claramente el sendero y que resulta difícil que una persona se despeñe por un simple tropiezo, por lo que buscan evidencias que confirmen la existencia de fuerza externa o maniobra intervenida.
La defensa de Jonathan, liderada por el penalista Cristóbal Martell, y los portavoces familiares han reivindicado su cooperación con la justicia y han pedido respeto por la presunción de inocencia. En un comunicado la familia subrayó que confía en que no se hallarán pruebas de cargo y reclamó evitar una condena pública anticipada; el detenido declaró en el juzgado principalmente ante su abogado.
Ejecutivos y albaceas del patrimonio del fundador han salido a la defensa pública del clan Andic; José Creuheras, Toni Ruiz y otros directivos firmaron una carta abierta denunciando rumores y la posible "vulneración de garantías fundamentales". Al mismo tiempo, las hermanas Judith y Sarah Andic y otros allegados fueron citados como testigos en las últimas diligencias.
Las fuentes discrepan sobre el tratamiento público del caso: la jueza y los Mossos han elevado la hipótesis de homicidio basándose en pruebas técnicas y declaraciones, mientras la familia sostiene la inocencia de Jonathan y reclama presunción de inocencia. También hay diferencias en si la causa permanecía bajo secreto —algunas notas mencionan su mantenimiento, otras señalan que se ha levantado parcial o totalmente— y en la interpretación del sendero y las posibilidades de una caída accidental.
El próximo hito procesal será la continuación de las diligencias: nuevos peritajes del teléfono y de la escena, la citación de testigos adicionales y la resolución sobre eventual imputación formal. La causa seguirá avanzando en los juzgados de Martorell, donde la investigación deberá aclarar si la caída fue accidental o constituyó un delito.