Régimen de altas presiones y nubes bajas trajeron récords de frío; en días la capital podría subir hasta 25–29°C.
La Región Metropolitana vivió esta semana un episodio meteorológico extremo: la mañana más fría del año (2,8°C, el 17 de mayo) y, días después, la tarde de mayo más fría en 61 años, con una máxima de 7,2°C en Quinta Normal. La Dirección Meteorológica de Chile atribuye el episodio a altas presiones que despejaron cielos y a una persistente capa de nubes bajas que bloqueó la radiación solar. Las heladas afectaron valles interiores desde Valparaíso hasta Aysén, mientras que estaciones como Balmaceda marcaron -7,4°C. Al mismo tiempo, modelos privados proyectan un ascenso brusco de las temperaturas hacia finales de mes.
El episodio importa porque compagina registros históricos de frío con un pronóstico de recuperación térmica rápida: la misma cuenca capitalina que sufrió máximas invernales podría experimentar días de calor primaveral en menos de una semana. Esa variabilidad eleva el riesgo para la movilidad por nieblas densas, para la salud de grupos vulnerables y para la calidad del aire cuando la ventilación sea baja. Además obliga a municipios y servicios a ajustar avisos y logística escolar y de tránsito en un plazo breve.
La Dirección Meteorológica de Chile (DMC) reportó que la madrugada del 17 de mayo dejó la mañana más fría del año en Santiago, con 2,8°C en la red oficial y mínimas bajo cero en valles interiores desde Valparaíso hasta Aysén. La red de estaciones automáticas consignó registros extremos, como los -7,4°C en Balmaceda y varios sectores de la RM con valores cercanos o por debajo de cero. En sus comunicaciones la DMC destacó el rol de las altas presiones en despejar los cielos y favorecer la pérdida radiativa nocturna.
“"esta madrugada el frío llegó con todo"”— Dirección Meteorológica de Chile
El fenómeno se prolongó y alcanzó un pico inusual el sábado 23, cuando la capital anotó su tarde más fría de mayo en 61 años: la máxima en Quinta Normal no superó los 7,2°C. El organismo explicó que la combinación de nubosidad baja persistente y escasa ventilación impidió la entrada de radiación solar y mantuvo el aire frío estancado sobre la zona central. La constatación elevó las alarmas sobre la amplitud térmica reducida y la duración del episodio.
“"Es la máxima más baja en los últimos 20 años"”— Arnaldo Zúñiga
Apenas se disipe la configuración sinótica fría, modelos privados anticipan un giro abrupto: Meteored y otras proyecciones prevén máximas que escalarían hasta 25–29°C en sectores interiores entre el 25 y 26 de mayo, manteniéndose un patrón seco entre el 25 de mayo y el 1 de junio. Ese aumento responde al fortalecimiento de una dorsal en altura que traerá cielos despejados y mayor insolación, aunque la costa registraría menores repuntes por nieblas matinales. La ausencia de precipitaciones es la constante en los pronósticos.
El episodio ya tuvo efectos prácticos: nieblas densas redujeron la visibilidad en autopistas y tramos rurales de la cuenca, y la prolongada escasa ventilación elevó el riesgo de alertas ambientales en las mañanas. Expertos y reportes locales llamaron a la precaución con sistemas de calefacción contaminantes y advirtieron sobre mayor demanda de servicios sociales para adultos mayores. A la vez, la combinación de heladas en valles y retorno rápido del calor complica la planificación municipal y escolar.
El próximo hito será el giro térmico esperado entre el lunes 25 y martes 26 de mayo: autoridades y servicios deberán monitorear la rápida elevación de máximas y la evolución de la niebla matinal para emitir avisos de movilidad y calidad del aire. También será clave confirmar si la dorsal en altura mantiene el patrón seco o si retornos de viento moderan las oscilaciones hacia el jueves siguiente.