Abre la posibilidad de usar material apto para armas como combustible, con implicaciones para la seguridad y el renacimiento nuclear.
El Departamento de Energía de Estados Unidos seleccionó esta semana a cinco empresas —Oklo Inc., Exodys Energy, SHINE, Standard Nuclear y Flibe Energy— para iniciar negociaciones avanzadas que podrían permitirles acceder al Programa de Utilización de Plutonio Excedente y convertir plutonio procedente de ojivas desmanteladas en combustible para reactores nucleares avanzados. La iniciativa responde a la búsqueda de combustible para pequeños reactores modulares y otras tecnologías emergentes; las negociaciones aún no están cerradas y cualquier entrega tendría que acordarse con el gobierno federal y establecer protocolos de seguridad para la transferencia del material.
La propuesta responde al cuello de botella de combustible que, según Jacob DeWitte, director ejecutivo de Oklo, y otros líderes del sector, frena el despliegue rápido de reactores avanzados, y para el Departamento de Energía —según Mike Goff— podría atraer nuevas inversiones privadas. Pero la opción también genera fuertes reparos: legisladores como el senador Ed Markey y los representantes Don Beyer y John Garamendi advierten que transferir plutonio “utilizable para armas” aumentaría el riesgo de proliferación; expertos en no proliferación, entre ellos Scott Roecker, recuerdan además fallos previos como la cancelación del programa MOX por retrasos y costos y el plan anterior de diluir y enterrar decenas de toneladas de plutonio excedente (el gobierno atesora más de 50 toneladas), un material cuya variante plutonio-239 tiene una vida media de miles de años.
El próximo hito observable será el desenlace de esas negociaciones avanzadas: las compañías y el Departamento de Energía deberán acordar condiciones técnicas, de seguridad y financiero-regulatorias para cualquier transferencia, y ese acuerdo —o su rechazo— marcará si Estados Unidos abre una vía permanente para reutilizar material militar en el sector civil o si vuelve a optar por medidas de eliminación como la dilución y el entierro. Mientras tanto, la propuesta continuará bajo escrutinio político y de expertos en no proliferación en las próximas semanas y meses.