El técnico se despide del Manchester City tras diez años y reconoce un arrepentimiento clave en la gestión de arqueros.
Pep Guardiola cerrará este domingo una etapa de diez años al frente del Manchester City y sorprendió al público al confesar un “remordimiento” ligado a su primera gestión en el club: dejar ir a Joe Hart para fichar a Claudio Bravo. El entrenador dijo que, al tomar tantas decisiones, “uno falla” y que se arrepiente de no haber dado a Hart “la oportunidad de demostrar su valía”, mientras se prepara para su último partido ante Aston Villa en el Etihad Stadium.
Guardiola recordó que la llegada de Bravo no resultó como esperaba porque el chileno terminó relegado frente a la irrupción del brasileño Ederson Moraes; el técnico reconoció respeto por ambos arqueros, admitió que “a veces no soy lo suficientemente justo” y pidió disculpas si falló en esa decisión, al tiempo que defendió que actuó convencido y con el apoyo del club. Esa reflexión pone en tensión una elección temprana que terminó moldeando la portería citizen durante la siguiente década.
El último capítulo de Guardiola en Manchester llega tras una década que deja seis Premier League y una Champions League en su palmarés, y su despedida en la fecha final de la liga será el próximo hito público; tras el partido quedará por verse cómo evalúan el club y la afición esa sucesión de decisiones que marcaron su legado.