Choque por un supuesto plan para sacar a decenas de funcionarios, contradicciones públicas entre la ministra y el exsubsecretario, y un requerimiento a la Contraloría por sociedades no declaradas
01La crisis estalló con la renuncia del subsecretario Rafael Araos (formalizada el 11 de mayo) y la posterior contradicción pública entre él y la ministra Ximena Lincolao respecto a las verdaderas razones de su salida: Araos afirmó que recibió la instrucción de diseñar y ejecutar un “plan de desvinculaciones masivo” y aseguró que “hay testigos”, mientras que Lincolao negó la existencia de una lista de despidos y atribuyó el quiebre a diferencias de estilo de conducción.
02Según la reconstrucción de los hechos, el conflicto alcanzó su punto crítico tras una reunión en La Moneda con el jefe de Segundo Piso, Alejandro Irarrázaval, donde se habría explicitado la necesidad de reducir la dotación del ministerio. En ese encuentro, y luego en una reunión realizada ya en el edificio del Ministerio de Ciencia, Lincolao habría exigido a Araos que repitiera frente al equipo la instrucción recibida; Araos respondió: “Me dieron la instrucción de echar 48 personas, y yo no lo voy a hacer y por eso renuncié”. Ese relato es la base de la versión que sostiene la existencia de la orden para desvinculaciones cercanas a un tercio de la dotación.
03La ministra respondió en distintos espacios negando categóricamente un ajuste masivo: en un correo interno y en entrevistas afirmó que “eso es categóricamente falso” y que la salida obedecía a diferencias de estilo (“son dos estilos diferentes de trabajo”). En paralelo, y en medio de la escalada comunicacional, Lincolao deshabilitó temporalmente los comentarios de su cuenta de Instagram, acción que fue revertida tras recordar las normas de la Contraloría sobre cuentas oficiales.
04El episodio generó inquietud interna: la asociación de funcionarios del ministerio citó una reunión extraordinaria para abordar la crisis y evaluar acciones frente a las versiones de despidos; además, fuentes señalan que desde La Moneda (incluyendo al jefe de Comunicaciones, al ministro del Interior y al Presidente) se intentó contener y revertir la decisión de Araos antes de la gira de la ministra a Estados Unidos.
05Paralelamente, estalló otra controversia: investigaciones periodísticas detectaron al menos tres sociedades vinculadas a Lincolao no incluidas en su Declaración de Intereses y Patrimonio (DIP). Entre ellas aparecen Innova Nehuén SpA (que, según la ministra, nunca tuvo actividad y estaba en proceso de cierre), Tech Apprenticeships LLC (con registro de cierre temporal) y una asociación de propietarios en Estados Unidos; además se mencionó la startup Build Within registrada en Delaware. Lincolao defendió que algunas entidades no tuvieron actividad o están finiquitadas y dijo haber consultado a otros ministros, afirmando que “no soy la única”.
06La bancada del Partido Socialista formalizó un requerimiento ante la Contraloría para que Lincolao rectifique su DIP y pidió que se exija la misma información al resto de los ministros a los que la secretaria de Estado aludió. Parlamentarios como Raúl Leiva y Juan Santana sostienen que la omisión podría vulnerar normas de probidad y el derecho de abstención en casos de conflicto de intereses.
07En el plano político y técnico, voces como la del exministro Andrés Couve valoraron la orientación hacia la aplicación y la tecnología que él percibe en la nueva titular, pero advirtieron que ese enfoque requiere mayor inversión pública y—sobre todo—privada, y que la continua rotación de autoridades es un riesgo: “Me preocupa la salida de un subsecretario, pero me preocupa más que si uno mira los cuatro años anteriores hemos tenido un recambio constante de autoridades”.