Ataques recíprocos con cientos de aparatos dejaron muertos, heridos y cierres de aeropuertos; las cifras de derribos difieren entre partes.
En las últimas semanas se registraron múltiples oleadas de drones lanzadas por ambos bandos, con centenas de aparatos empleados en ataques nocturnos y defensas antiaéreas desplegadas a lo largo de Rusia y Ucrania. Moscú informó haber derribado alrededor de 273 drones en una noche y, en otra jornada, dijo haber interceptado más de 550 aparatos, mientras que Kiev reportó haber neutralizado entre 130 y 230 drones rusos según distintos partes. El mayor ataque contra la región de Moscú dejó al menos tres civiles muertos y decenas de heridos, y obligó a suspender temporalmente los vuelos en los aeropuertos internacionales de la capital. Las autoridades de ambos países publicaron listados de regiones afectadas que incluyen Crimea, el mar Negro y provincias fronterizas.
La intensidad y el alcance de las operaciones —que llegan a más de 400 kilómetros desde la frontera en los casos que alcanzaron la región capitalina— marcan una escalada operativa y logística. La recurrencia de vuelos y contraataques complica la verificación independiente de daños y bajas y obliga a mantener medidas civiles de protección y cierres temporales de infraestructura crítica. Además, los bandos reclaman éxito en los derribos con cifras que no coinciden, lo que dificulta la evaluación internacional del balance real de estas jornadas. El fenómeno evidencia tanto la proliferación de drones de ataque de largo alcance como el uso de enjambres para saturar defensas.
El Ministerio de Defensa ruso difundió un parte en el que atribuye a sus sistemas antiaéreos la destrucción de 273 drones en varias regiones —Moscú, Bélgorod, Briansk, Vorónezh, Volgogrado, entre otras— y señaló interceptaciones también sobre aguas del mar Negro y la península de Crimea. El comunicado ubica las neutralizaciones durante una noche con movimientos a escala nacional, sin detallar daños materiales concretos en todos los puntos mencionados. El mensaje busca subrayar la capacidad de respuesta rusa frente a lo que describió como ataques ucranianos coordinados.
En la madrugada del 17 de mayo, un ataque masivo atribuido a Ucrania alcanzó la región de Moscú y provocó al menos tres muertos y decenas de heridos, según reportes locales. Las defensas rusas afirmaron haber derribado cientos de drones esa noche y las autoridades regionales confirmaron impactos en viviendas, zonas industriales y la caída de restos en aeropuertos. El gobernador Andréi Vorobiov describió el ataque como “a gran escala” y alertó sobre víctimas atrapadas bajo escombros, mientras el alcalde Serguéi Sobianin reportó heridos en una refinería y daños colaterales.
““Una mujer murió como consecuencia del impacto de un dron en una vivienda particular. Otra persona sigue atrapada bajo los escombros.””— Andréi Vorobiov
Desde Kiev, el presidente Volodímir Zelenski defendió la ofensiva como una presión para forzar a Rusia a poner fin a la guerra y agradeció la “precisión” del Servicio de Seguridad (SBU) y las Fuerzas de Defensa en ataques de largo alcance. El SBU divulgó objetivos alcanzados a más de 500 kilómetros, entre ellos infraestructuras energéticas y una refinería operada por Gazprom, según comunicados citados por autoridades ucranianas. La acción fue descrita por Zelenski como sanciones de largo alcance destinadas a la infraestructura militar y económica rusa.
““Our responses to Russia’s prolongation of the war and its attacks on our cities and communities are entirely justified.””— Volodímir Zelenski
En otra noche de combates, la Fuerza Aérea ucraniana informó haber derribado cerca de 228 de los 265 drones que, según Kiev, lanzó Rusia contra distintos puntos del país, y confirmó impactos en 18 ubicaciones. Las autoridades ucranianas alertaron sobre la continuidad de ataques y solicitaron a la población mantener medidas de seguridad mientras equipos de rescate trabajan en las zonas afectadas. En Odesa, el alcalde Serhi Lisak reportó al menos siete heridos y un edificio residencial dañado por un impacto.
La ofensiva y la respuesta afectan a la vida civil y a la logística: restos de drones derribados cayeron en Sheremétievo y obligaron a cerrar temporalmente los cuatro aeropuertos internacionales de Moscú, mientras que en regiones ucranianas se reportaron daños a edificios residenciales. Las autoridades aeroportuarias y servicios de emergencia han tenido que coordinar cierres, rescates y control de riesgos como fugas de gas en zonas atacadas. Los episodios subrayan la vulnerabilidad de infraestructuras críticas ante armas no tripuladas.
““Tras el impacto de drones resultaron heridas doce personas, según datos preliminares.””— Serguéi Sobianin
Las partes ofrecen recuentos distintos sobre la magnitud de las oleadas: Rusia ha reportado tanto 273 como 556 drones derribados en diferentes jornadas, mientras Ucrania declara haber interceptado entre 131 y 228 aparatos rusos según comunicados. Además, cada bando atribuye impactos y objetivos alcanzados al adversario, lo que impide un balance independiente y obliga a contrastar listados y evidencias en terreno.
Los próximos hitos serán las actualizaciones oficiales sobre víctimas y daños, el restablecimiento definitivo de vuelos en los aeropuertos moscovitas y los partes militares que aclaren objetivos alcanzados. Observadores internacionales y agencias humanitarias también seguirán de cerca si estas operaciones con drones se traducen en mayores restricciones a la movilidad civil o en nuevas sanciones diplomáticas.