Israel toma el castillo de Beaufort y endurece su operación en Líbano
La captura marca la mayor penetración terrestre en 26 años y complica las negociaciones auspiciadas por EE. UU.
- 01Toma de Beaufort
- 02Profundización del avance
- 03Coste humano y patrimonial
- 04Diplomacia y sanciones
- ◆Contexto
- ◆Qué se disputa
- ◆Qué viene
Fuerzas israelíes conquistaron el histórico castillo de Beaufort en el sur del Líbano, avanzando más allá del río Litani en la mayor incursión desde 2000. El Ejército de Israel dijo que la operación busca desmantelar la infraestructura de Hezbolá y controlar crestas estratégicas; el primer ministro Benjamin Netanyahu celebró la toma. La ofensiva llega en medio de intensos bombardeos que han dejado miles de muertos y millones de desplazados y cuando delegaciones militares de Líbano e Israel sostienen conversaciones en Washington. El avance pone en tensión un frágil cese al fuego mediado por Estados Unidos y condiciona las negociaciones sobre un acuerdo más amplio con Irán.
La captura de Beaufort —un bastión cruciforme con valor estratégico y patrimonial— altera la geografía militar del frente y puede minar la viabilidad política de las negociaciones entre Líbano e Israel. El despliegue coincide con un repunte de ataques aéreos y el uso por parte de Hezbolá de drones de fibra óptica, que Israel ha señalado como motivo para intensificar la ofensiva. Además de pérdidas humanas masivas y desplazamiento, la operación abre debates internacionales sobre la protección de bienes culturales que UNESCO había puesto bajo protección reforzada. El resultado de las rondas de diálogo en Washington y el control efectivo del terreno definirán si la escalada se traduce en un repliegue, en una ocupación temporal o en una nueva fase de hostilidades.
Toma de Beaufort
El Ejército israelí informó haber levantado una bandera sobre el castillo de Beaufort y dijo que la operación buscaba «establecer control operativo» de la cresta y el valle adyacente para desmantelar infraestructura de Hezbolá. El sitio, construido por los cruzados hace casi un milenio, había sido declarado de especial protección por la UNESCO tras los combates de 2024; Israel sostiene que Hezbolá usaba la posición para «gestionar actividades militares». El ministro de Defensa Israel Katz y el portavoz militar Avichay Adraee difundieron fotografías y detalles de la operación, mientras el ministro de Finanzas Bezalel Smotrich celebró en términos beligerantes la política de «control territorial permanente».
Profundización del avance
Israel ha ampliado sus operaciones más allá del Litani, con tropas en pueblos como Yohmor y Zawtar al-Sharqieh y órdenes de evacuación dirigidas a civiles en Nabatiyeh, Tyre y áreas costeras; el primer ministro Benjamin Netanyahu dijo que las fuerzas «cruzaron el Litani» y controlan posiciones clave. La ofensiva terrestre va acompañada de un aumento de ataques aéreos y el envío de refuerzos, según funcionarios israelíes; las Fuerzas de Defensa afirmaron que atacaron decenas de blancos de Hezbolá para neutralizar amenazas, incluidos drones de fibra óptica que complican la defensa. El avance se produce justo cuando delegaciones militares de Líbano e Israel comenzaron conversaciones en el Pentágono para intentar ampliar el cese al fuego.
Coste humano y patrimonial
Los ataques y el avance terrestre han dejado miles de muertos y más de un millón de desplazados en Líbano; el ministerio de Salud libanés y agencias estatales han reportado repetidos bombardeos que alcanzaron viviendas, ambulancias y personal sanitario, incluidos paramédicos muertos en Hanouiyeh. El primer ministro Nawaf Salam denunció la «destrucción total» de ciudades y pidió protección para civiles y bienes culturales; organizaciones sanitarias internacionales detallaron centenares de ataques contra trabajadores y clínicas. La cercanía de los combates a yacimientos arqueológicos como Beaufort elevó la alarma por daños patrimoniales ya reconocidos por la UNESCO.
Diplomacia y sanciones
Mientras Washington medió el cese al fuego de abril, delegaciones militares libanesas e israelíes se sentaron en el Pentágono para discutir su aplicación; la delegación libanesa fue liderada por el jefe de operaciones del ejército Brig. Gen. George Rizkallah, que busca la reactivación de los mecanismos de supervisión. El Tesoro de EE. UU. impuso sanciones a parlamentarios y oficiales acusados de proteger la influencia de Hezbolá —incluyendo a Mohammed Fneish, Hassan Fadlallah, Ibrahim al‑Moussawi y Hussein Hajj Hassan— con la intención de presionar por la desmilitarización; la Casa Blanca y el Departamento de Estado han ligado el éxito negociador a la reducción de la capacidad militar de Hezbolá. Hezbolá rechazó las conversaciones directas y respaldó la vía iraní de negociación con EE. UU., complicando un arreglo que integre Líbano en cualquier extensión del alto el fuego.
Beaufort fue tomada por Israel durante la guerra de 1982 y estuvo bajo control israelí hasta la retirada de 2000; su valor militar y simbólico fue subrayado por analistas como Orna Mizrahi del Institute for National Security Studies, que advierte sobre los dilemas entre ganancia táctica y coste político. El cese al fuego mediado por EE. UU. el 17 de abril redujo la intensidad general, pero nunca logró desactivar el arsenal de drones y cohetes que Hezbolá ha empleado desde marzo; el presidente libanés Joseph Aoun y el presidente del Parlamento Nabih Berri han mostrado posiciones distintas sobre las negociaciones con Israel. La campaña actual mezcla objetivos militares, presiones diplomáticas y el riesgo de pérdidas patrimoniales que UNESCO había tratado de proteger desde 2024.
Las cifras de víctimas varían según la fecha de los reportes: los comunicados oficiales y sanitarios citan totales que oscilan entre ~3.020 y más de 3.350 muertos en distintos cortes, y las partes ofrecen narrativas contrapuestas sobre blancos militares y daños colaterales. También discrepan sobre la legitimidad de atacar sitios patrimoniales pese a la protección provisional de la UNESCO; Israel afirma que golpea objetivos militares usados por Hezbolá, mientras Líbano denuncia daños a patrimonio y civiles.