Las evacuaciones forzosas y nuevos bombardeos amenazan a 200.000 habitantes y complican negociaciones previstas para principios de junio.
El Ejército israelí emitió este miércoles una orden de desplazamiento forzoso para la totalidad de la ciudad de Tiro, en el sur del Líbano, y pidió a los residentes “evacúen sus casas de inmediato y diríjanse al norte, más allá del río Zahrani”, dijo el portavoz en árabe Avichay Adraee. La orden, que suele preceder a bombardeos, incluyó once campamentos de refugiados como Burj Shamali; Tiro, con unas 200.000 personas, conserva ruinas declaradas Patrimonio de la Humanidad, y el Ejército afirmó haber atacado recientemente decenas de centros de mando y depósitos de armas en la zona.
La medida forma parte de una expansión declarada de las operaciones que el primer ministro Benjamin Netanyahu confirmó tras días de recrudecimiento, y llega mientras continúan los ataques nocturnos que, según reportes locales, han dejado al menos tres muertos y una decena de heridos. Entre los impactos citados están el fallecimiento de un padre y su hijo por el impacto de un dron en el barrio Al Marj de Ansar, la destrucción de un centro comercial y ataques contra localidades como Zabdin y Haruf; el Ejército también ha emitido hasta tres órdenes para que poblaciones se trasladen “al norte del río Zahrani”, a unos 15 km del Litani.
El desplazamiento forzoso, considerado delito por el derecho internacional, aumenta la presión humanitaria en el sur libanés precisamente cuando el presidente Joseph Aoun y el primer ministro Nauaf Salam se reunieron para revisar la situación y preparar la próxima ronda de negociaciones con Israel, prevista para el 2 y 3 de junio; esa cita será el próximo hito observable para medir si puede frenarse la escalada que, pese al alto el fuego declarado en abril, no ha sido respetado por las partes.