El impacto ocurrió en suelo de un miembro de la OTAN y el Kremlin condiciona su cooperación a entregar los restos.
Un dron impactó contra un edificio de viviendas en Galaţi, Rumania, cerca de la frontera con Ucrania, en un incidente que dejó heridos y que las autoridades definen como el primer caso de ese tipo en suelo de un Estado miembro de la Unión Europea y de la OTAN. Vladimir Putin, presidente de Rusia, puso en duda que el aparato fuera de fabricación rusa y se ofreció a ordenar una “investigación objetiva” del accidente siempre que se le entreguen los restos para su examen.
Putin sostuvo que “nadie puede afirmar con certeza cuál es el origen del dron hasta que se examinen los restos” y pidió a Bucarest pruebas que acrediten que el aparato es ruso; al mismo tiempo recordó que drones ucranianos han sobrevolado países vecinos y que la primera reacción suele atribuir inmediatamente los incidentes a Rusia. El anuncio del presidente se produjo al término de una rueda de prensa tras su viaje a Kazajistán, en un momento en que el evento ha elevado el nivel de alerta entre socios de la Alianza Atlántica.
Queda pendiente que Bucarest entregue los restos para el examen que Putin exige y que peritajes independientes determinen su procedencia; mientras tanto, la situación mantiene en alerta a aliados y gobiernos regionales y abre la pregunta sobre qué alcance tendrán las comprobaciones compartidas y las posibles medidas diplomáticas en los próximos días.