El respaldo mexicano aviva una campaña regional contra el retiro del apoyo oficial de Chile; la postulación sigue su ruta diplomática.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, recibió este viernes en Palacio Nacional a la exmandataria chilena Michelle Bachelet y reafirmó el respaldo de México a su candidatura a la Secretaría General de la ONU. Sheinbaum publicó en X que hace meses su gobierno anunció ese apoyo y destacó a Bachelet como “una mujer brillante” y promotora de la paz con desarrollo y justicia. El encuentro se produjo tras una reunión previa entre Bachelet y el canciller Roberto Velasco, en el marco de una campaña conjunta de México y Brasil. La visita ocurre pese a que el gobierno de José Antonio Kast retiró el aval oficial a la postulación de la ex presidenta chilena.
El gesto de Sheinbaum transforma la campaña de Bachelet en un esfuerzo liderado por potencias regionales que buscan posicionar a una candidata latinoamericana en el máximo cargo de la ONU. México y Brasil han activado respaldo diplomático y agenda pública para compensar la decisión del gobierno chileno de retirar su apoyo. La postulación de Bachelet entra ahora en la fase de lobby regional y en la ruta formal hacia el Consejo de Seguridad, donde necesita mayoría y evitar vetos.
En su mensaje público, la mandataria mexicana reafirmó el compromiso de su gobierno con la postulación y elogió la trayectoria de Bachelet, enmarcando el apoyo en la necesidad de revitalizar el multilateralismo. La publicación en X incluyó que México había anunciado el respaldo meses atrás y describió a la ex presidenta como promotora de la paz con desarrollo y justicia. El acto en Palacio Nacional da visibilidad oficial a una campaña que México impulsa junto con Brasil.
“Hace unos meses anunciamos nuestro apoyo para que ella presida la Secretaría General de Naciones Unidas.”— Claudia Sheinbaum
Michelle Bachelet agradeció el respaldo y compartió en redes sociales fotografías de la reunión con Sheinbaum, donde reiteró la convicción de que es necesario fortalecer el multilateralismo para enfrentar desafíos globales. Antes de ese encuentro, Bachelet se reunió con el nuevo canciller mexicano para abordar el papel de la ONU frente a conflictos, crisis y derechos humanos. La visita forma parte de una gira regional que la llevó también a Brasil y Uruguay.
“Compartimos la convicción de que hoy más que nunca se requiere fortalecer el multilateralismo, la paz con desarrollo y la justicia social.”— Michelle Bachelet
La Cancillería mexicana formalizó el respaldo y Velasco abordó con Bachelet los desafíos de la agenda multilateral, según el comunicado oficial. El gobierno de México enmarca la postulación en una visión de apego al derecho internacional y liderazgo regional, y promueve la candidatura como respuesta a tensiones globales y al uso creciente de medidas unilaterales. Esa línea explica la visibilidad otorgada por Palacio Nacional.
La postulación de Bachelet se ve condicionada por la retirada del aval del gobierno del presidente José Antonio Kast, que calificó la candidatura como inviable, y por la competencia regional: Rebeca Grynspan, Rafael Grossi y otros aspirantes figuran en la lista. México y Brasil han optado por sostener la candidatura como un proyecto de liderazgo latinoamericano en la ONU, lo que ha tensado la escena diplomática en la región.
La campaña continuará con reuniones bilaterales y lobby informal ante países miembros del Consejo de Seguridad; en paralelo, Bachelet planea nuevas visitas internacionales —incluida una posible escala a Rusia— para ampliar apoyos. El escrutinio ahora se desplaza hacia la capacidad de los promotores de la candidatura para asegurar votos sin provocar vetos en el tablero de los cinco miembros permanentes.
Las fuentes coinciden en el respaldo público de México, pero difieren en el frente diplomático: el gobierno chileno de José Antonio Kast retiró su apoyo y calificó la candidatura de inviable, mientras México y Brasil mantienen un respaldo activo y público a Bachelet. Ese contraste marca la disputa política regional sobre la viabilidad y representación de la postulación.
El próximo hito será la ronda de conversaciones en el seno del Consejo de Seguridad: la candidata debe lograr una mayoría sin recibir veto de un miembro permanente. En lo inmediato, habrá que ver si las giras y el respaldo de México y Brasil se traducen en adhesiones formales que modifiquen el mapa de apoyos antes de la votación interna en Naciones Unidas.