Los precios suben ante choques militares, bloqueos y señales contradictorias sobre negociaciones entre EE.UU. e Irán.
Los precios del petróleo registraron una nueva alza esta semana: el Brent superó los US$112 por barril y el WTI volvió a acercarse a los US$110, en medio de intercambios de fuego y del persistente bloqueo del estrecho de Ormuz. Los movimientos se producen tras episodios de ataques entre Estados Unidos e Irán y luego de declaraciones encontradas sobre el estado de las negociaciones de paz. La volatilidad marcó sesiones que combinaron picos por riesgos de suministro y caídas temporales ante expectativas de avance diplomático. Los mercados siguen sensibles a cualquier señal sobre el tránsito por Ormuz, vía por la que circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial.
La importancia radica en que el alza no es solo reacción a datos económicos: responde a un riesgo geopolítico real y sostenido. Irán mantiene medidas sobre el estrecho de Ormuz que restringen el flujo de crudo, mientras que Washington y Teherán combinan presión militar con gestos diplomáticos. Esa dualidad explica oscilaciones pronunciadas en las cotizaciones y hace que cualquier anuncio político tenga impacto inmediato en los precios y en las reservas estratégicas globales. Para países dependientes de las importaciones, como Chile, la incertidumbre se traduce en mayor prima de riesgo y presión sobre combustibles.
Los precios subieron con fuerza en jornadas sucesivas: el Brent alcanzó picos por encima de US$112 el barril y el WTI superó la barrera de los US$100 en distintos momentos, tras datos y noticias mixtas sobre el conflicto. La presión alcista respondió a pérdidas de tránsito por Ormuz y a episodios recientes de fuego entre buques y misiles en la zona, que elevan la percepción de riesgo sobre el suministro. Esa volatilidad explica oscilaciones de dos dígitos en plazos cortos, con jornadas de fuertes subidas seguidas por correcciones. Los operadores siguen ajustando posiciones en función de cada avance diplomático o militar.
Irán ha endurecido su posición sobre Ormuz y su diplomacia mezcla advertencias con ofertas de negociación; el ministro Abbas Araqchi dijo que Teherán está dispuesto tanto a «volver a la lucha» como a explorar soluciones diplomáticas. Esa ambivalencia mantiene abierta la posibilidad de nuevas restricciones al paso de petroleros, una fuente directa de la prima de riesgo que hoy pesa sobre los contratos de crudo. El bloqueo parcial del estrecho ya redujo considerablemente el tránsito de cargueros en semanas recientes, y cualquier mayor limitación tendría efectos rápidos en los precios globales.
Desde Washington, el presidente Donald Trump combinó señales: por un lado anunció que las negociaciones con Teherán estaban en “tramos finales”, y por otro rechazó públicamente una contraoferta iraní que calificó como inaceptable en momentos previos. Esa dialéctica —acercamiento verbal seguido de rechazo— ha producido reacciones opuestas en los mercados, que alternan aplauso por un posible arreglo y temor por una recaída en la beligerancia. Trump también afirmó acuerdos verbales con China sobre compras energéticas, una afirmación que no obtuvo confirmación oficial de Pekín.
“están en los “tramos finales” de las negociaciones”— Donald Trump
Las cifras físicas refuerzan el nerviosismo: la Administración de Información Energética (EIA) registró retrocesos inesperados en las reservas comerciales de Estados Unidos y retiros históricos de la Reserva Estratégica de Petróleo, movimientos que dejaron niveles mínimos recientes. La caída semanal de inventarios superó estimaciones del mercado, amplificando las alzas temporales en los precios. La combinación de menor oferta aparente y riesgo geopolítico elevó la sensibilidad de traders e importadores a cualquier noticia sobre Ormuz o cierres de puertos. Esa dinámica complica la gestión de stocks en países importadores y obliga a revisar estrategias de compra.
En la plaza financiera, analistas y gestores advierten que la prima por riesgo geopolítico seguirá condicionando apetitos y precios si no hay claridad diplomática; Liza Salinas, Branch Business Director de Liberty Finance, resumió el tono: “El rechazo de Donald Trump a la última contrapropuesta iraní -calificada de ‘totalmente inaceptable’- mantiene la prima de riesgo geopolítico incorporada en los precios del crudo y contiene el apetito por activos de mayor riesgo en todo el mundo”. Bancos como Citibank proyectan además que el Brent podría escalar aún más si persiste una interrupción prolongada en Ormuz.
““El rechazo de Donald Trump a la última contrapropuesta iraní -calificada de ‘totalmente inaceptable’- mantiene la prima de riesgo geopolítico incorporada en los precios del crudo y contiene el apetito por activos de mayor riesgo en todo el mundo””— Liza Salinas
Las fuentes difieren sobre el grado de avance en la mesa de negociaciones: mientras el presidente Trump habla de tramos finales, otros reportes señalan que Estados Unidos rechazó la última propuesta iraní y Teherán mantiene demandas amplias. Además, Trump aseguró pactos de compra de petróleo con China que Pekín no confirmó públicamente, lo que deja en entredicho la magnitud real del apoyo externo al alivio del mercado.
El próximo hito será cualquier confirmación formal: una declaración conjunta que certifique el fin de las hostilidades o, en sentido contrario, un nuevo bloqueo efectivo del estrecho de Ormuz. De cerca vendrán además los próximos datos semanales de inventarios de la EIA y la eventual respuesta de China a las afirmaciones de compras energéticas, elementos que definirán la próxima dirección del precio del crudo.