Acusaciones masivas contra monitores obligan a reformas municipales y mantienen abiertas decenas de investigaciones en la capital.
Un auxiliar escolar será juzgado este martes en París acusado de abuso sexual a menores a su cargo, el último episodio de un escándalo que, desde hace más de un año, ha provocado investigaciones en casi un centenar de guarderías, jardines de infancia y escuelas primarias de la ciudad. Los animadores —unos 15.000 auxiliares contratados por ayuntamientos, a menudo con contratos temporales y sin formación avanzada— cuidan a niños de entre tres y 11 años y desempeñan funciones durante las comidas, las siestas y las actividades extraescolares.
Las denuncias incluyen gritos, empujones, tirones de pelo, privación de alimentos, la obligación de comer hasta vomitar y agresiones o violaciones sexuales, según las familias; la fiscal general de París, Laure Beccuau, detalló que hay pesquisas en 84 centros preescolares, unas 20 escuelas primarias y alrededor de 10 guarderías. La policía detuvo a 16 personas en una redada y tres fueron acusadas; abogados como Florian Lastelle y Louis Cailliez han señalado fallas en la selección y verificación del personal, mientras asociaciones de padres como SOS-Périscolaire y el colectivo #MeTooEcole acusan a las autoridades de no haber tomado en serio las quejas.
Tras la ola de denuncias, el alcalde Emmanuel Grégoire prometió reformas y destinó 20 millones de euros a formación y supervisión, además de suspender automáticamente a los animadores tras una sola denuncia; entre enero y abril el ayuntamiento suspendió a 78 auxiliares. Los juicios en otros tres casos están programados para el verano y se esperan más procesos y decisiones judiciales, mientras colectivos de padres han convocado manifestaciones ante los tribunales en paralelo a las investigaciones en curso.