El fallo sostiene que la acusación fue una represalia de la administración Trump y apunta a irregularidades procesales.
El juez federal Waverly Crenshaw desestimó este viernes los cargos de tráfico de personas contra Kilmar Ábrego García, al concluir que el Departamento de Justicia actuó con ánimo “vindicativo” y violó la Cláusula del Debido Proceso de la Quinta Enmienda. Crenshaw consideró que la reapertura de la investigación y la supervisión del caso mostraron un móvil de represalia, por lo que ordenó la caída de la causa presentada en el distrito central de Tennessee.
Tras ser deportado erróneamente en marzo de 2025 y pasar casi tres meses en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) en El Salvador, Ábrego volvió a EE. UU. y enfrentó acusaciones de conspirar para transportar extranjeros entre 2016 y 2025 y de transportar indocumentados durante una detención de tráfico en noviembre de 2022. El Gobierno federal, que había ofrecido un acuerdo de culpabilidad a cambio de su deportación a Costa Rica, sostuvo además que había más de 100 viajes vinculados y posibles lazos con la Mara Salvatrucha; Ábrego se declaró no culpable y rechazó el trato.
Queda pendiente si el Departamento de Justicia apelará la desestimación y qué efectos tendrá el fallo sobre los casos en que se alega reapertura motivada por represalia. La resolución también deja sin respuesta la situación procesal y migratoria inmediata de Ábrego, quien vivía y trabajaba en Maryland junto a su esposa estadounidense y sus tres hijos antes de su deportación errónea.