Más de 500 drones y daños en infraestructuras obligan a suspender aeropuertos y elevan la tensión entre Rusia y Ucrania.
La madrugada de este domingo más de 500 drones atacaron la capital rusa y sus alrededores, en lo que las autoridades calificaron como uno de los operativos más masivos desde 2022; el gobernador Andréi Vorobiov confirmó tres muertos y el alcalde Serguéi Sobianin reportó numerosos heridos, en su mayoría trabajadores de una refinería, mientras el Ministerio de Defensa de Rusia dijo que las defensas aéreas derribaron 556 aparatos en más de una docena de regiones y las autoridades aeronáuticas suspendieron temporalmente los cuatro aeropuertos internacionales de Moscú tras la caída de restos en Sheremétievo.
El Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) y el presidente Volodímir Zelenski reivindicaron la operación: el SBU detalló objetivos entre los que figuraron la refinería de Moscú operada por Gazprom, plantas de bombeo y la fábrica Angstrem, y Zelenski describió los ataques como "sanciones de largo alcance" para presionar a Rusia a poner fin a la guerra; fuentes ucranianas también atribuyeron el uso combinado de drones Shahed, Gerbera, Italmas y réplicas Parodia para abrumar las defensas rusas.
La ofensiva llega tras el fin de una tregua breve y plantea la pregunta inmediata sobre la respuesta de Moscú y la seguridad de infraestructuras críticas: en los próximos días habrá que observar si las autoridades rusas intensifican represalias, qué medidas mantienen sobre el tráfico aéreo en la región y cómo evolucionan las investigaciones sobre los daños y las víctimas.