La liberación médica de Narges Mohammadi se cruza con medidas sobre el estrecho y acusaciones regionales que complican el diálogo.
La activista Narges Mohammadi, Nobel de la Paz 2023, fue dada de alta tras 18 días hospitalizada en Teherán y continuará su recuperación en su domicilio bajo seguimiento médico. Al mismo tiempo, Teherán anunció un mecanismo que cobrará peajes y exigirá permisos para el paso de barcos por el estrecho de Ormuz. Kuwait detuvo a cuatro iraníes acusados de actividades hostiles, en un caso que Irán califica de accidente de navegación. Las autoridades iraníes, además, advierten que Estados Unidos no ha abandonado objetivos militares pese al diálogo mediado por Pakistán.
La confluencia de la crisis humanitaria que representan la salud y la libertad de figuras como Mohammadi y Nasrin Sotoudeh con decisiones de control marítimo eleva la presión internacional sobre Teherán. La medida sobre Ormuz coincide con episodios de incautación de buques y acusa- ciones de infiltración en países del Golfo, que pueden tensar aún más un cese del fuego ya frágil. Ese contexto complica la mediación paquistaní entre Estados Unidos e Irán y alimenta desconfianzas regionales sobre intenciones militares y de seguridad.
La Fundación Narges Mohammadi anunció que la activista fue dada de alta de la unidad de cuidados coronarios del hospital Pars de Teherán y trasladada a su domicilio para continuar allí la recuperación con seguimiento ambulatorio. La fundación subrayó que necesitará sesiones diarias de fisioterapia y visitas periódicas al hospital durante las próximas semanas. Sus médicos advirtieron que el reposo y la ausencia de factores estresantes son cruciales para una posible mejoría.
La hija de Mohammadi, Kiana Rahmani, pidió oficialmente que no se le devuelva a prisión y alertó sobre el riesgo que supondría un retorno a un entorno carcelario. Rahmani calificó la potencial vuelta a la detención como una decisión que podría poner en peligro la vida de su madre y reclamó la retirada de los cargos. La familia y la fundación han pedido además libertad y cese de la persecución judicial contra la defensora.
“Devolverla a detención sería una sentencia de muerte”— Kiana Rahmani
En paralelo, la abogada y defensora Nasrin Sotoudeh fue puesta en libertad bajo fianza tras más de un mes en prisión, informó su hija Mehraveh Khandan en redes sociales. Sotoudeh, reconocida internacionalmente por su defensa de mujeres y presos políticos, ha sido arrestada repetidamente por cargos como “propaganda contra el sistema”. Su caso y el de su marido, que cumple pena en prisión, ilustran la continuidad de detenciones por motivos políticos desde el inicio del conflicto regional.
“Mamá fue liberada temporalmente bajo fianza hace unas horas”— Mehraveh Khandan
El Gobierno iraní formalizó la creación de la Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico (PGSA) para gestionar el tránsito en Ormuz y anunció un sistema de pagos y coordinación en tiempo real. La PGSA advirtió en sus comunicaciones oficiales que “el paso sin permiso será considerado ilegal”, una medida que llega en medio de escoltas, detenciones e incidentes navales recientes en la zona. Analistas señalan que la iniciativa de Teherán busca ejercer control efectivo sobre una ruta clave para el comercio energético.
“el paso sin permiso será considerado ilegal”— Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico (PGSA)
Kuwait informó de la detención de cuatro iraníes acusados de infiltrar a la Guardia Revolucionaria para realizar acciones hostiles; Teherán rechazó esas imputaciones y dijo que la entrada a aguas kuwaitíes fue accidental. El Ministerio de Exteriores iraní calificó las acusaciones de “absolutamente infundadas” y pidió acceso consular a los detenidos, mientras que las autoridades kuwaitíes señalaron que los detenidos habrían confesado vínculos con la Guardia Revolucionaria. El choque de versiones eleva la tensión entre Teherán y sus vecinos del Golfo.
“absolutamente infundadas”— Ministerio de Exteriores de Irán
En el plano político, el presidente del Parlamento iraní, Mohamed Baqer Qalibaf, advirtió que pese a la presión política y económica Washington no ha abandonado objetivos militares y que Teherán debe prepararse para responder a cualquier agresión. Sus declaraciones llegan cuando las conversaciones mediadas por Pakistán siguen sin concretar una segunda ronda de reuniones. En Israel, altos mandos han declarado estar en alerta máxima ante nuevas amenazas derivadas de la situación.
“las maniobras del enemigo, tanto públicas como privadas, muestran que a pesar de la presión no ha abandonado sus objetivos militares”— Mohamed Baqer Qalibaf
La principal disputa entre las partes gira en torno a los cuatro detenidos en Kuwait: Kuwait afirma que confesaron pertenecer a la Guardia Revolucionaria y planearon actos hostiles, mientras Irán asegura que la entrada a aguas kuwaitíes fue un accidente y que las acusaciones son “absolutamente infundadas”. Esa contradicción no ha sido aclarada públicamente y mantiene abiertas las exigencias de acceso consular y pruebas por parte de Teherán.
Los próximos hitos a seguir son la evolución médica de Mohammadi en las próximas semanas y la revisión de sus condenas por parte de autoridades judiciales; diplomáticamente, la cita pendiente es una posible segunda ronda de diálogo mediado por Pakistán. Además, cualquier decisión sobre los detenidos en Kuwait o nuevas medidas en Ormuz será observada de cerca por potencias navales y actores regionales.