Cámara despacha la megarreforma al Senado
El Congreso aprobó el eje tributario del plan de Kast; abre tramo en el Senado mientras crecen reservas y recursos al TC.
- 01Aprobación en la Cámara
- 02El corazón tributario
- 03Apoyos bisagra del PDG
- 04Victorias y contramarchas
- 05La reacción opositora
- ◆Contexto
- ◆Qué se disputa
- ◆Qué viene
La Cámara de Diputados aprobó este 20 de mayo la idea de legislar y despachó al Senado el proyecto de Reconstrucción Nacional y Desarrollo Económico y Social del gobierno de José Antonio Kast. La votación en general fue de 90 a favor, 59 en contra y 1 abstención; en particular se aprobaron medidas clave como la rebaja gradual del impuesto corporativo y la reintegración tributaria. El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, celebró el respaldo y dijo que la iniciativa «devuelve al país el entorno apropiado» para la inversión, mientras la oposición anunció una batería de reservas de constitucionalidad y recursos al Tribunal Constitucional. La sesión combinó triunfos para La Moneda —con apoyo bisagra del Partido de la Gente— y derrotas puntuales en artículos como la franquicia Sence y una norma sobre propiedad intelectual.
El despacho al Senado coloca en el centro del debate nacional una reforma que busca bajar impuestos a las empresas, ofrecer invariabilidad fiscal a grandes inversiones y activar medidas para la reconstrucción tras incendios forestales; esos cambios pueden reconfigurar incentivos de inversión y el equilibrio fiscal por años. La mayoría ajustada que logró el Ejecutivo, sostenida por fragmentos del Partido de la Gente, deja la iniciativa vulnerable a correcciones en el Senado y a impugnaciones constitucionales masivas anunciadas por la oposición. La combinación de victorias legislativas y reservas de constitucionalidad anticipa una etapa decisiva en que el Senado, el Tribunal Constitucional y posibles indicaciones del Ejecutivo definirán el alcance final.
Aprobación en la Cámara
La Sala aprobó en general la megarreforma con 90 votos a favor, 59 en contra y una abstención, y luego despachó al Senado la votación en particular tras más de cuatro horas de sesión y cerca de 89 votaciones. En la testera estuvieron los ministros Jorge Quiroz (Hacienda), Claudio Alvarado (Interior y Segegob) y José García Ruminot (Segpres), que celebraron el avance del proyecto que el Ejecutivo califica como respuesta a los damnificados por incendios y estímulo para la inversión. La votación evidenció tanto la unidad de la coalición oficialista como el aporte decisivo de legisladores del Partido de la Gente en capítulos clave del articulado. Tras el despacho, el gobierno anunció que seguirá trabajando «de inmediato» para los siguientes pasos legislativos.
El corazón tributario
El artículo que reduce gradualmente el impuesto de primera categoría desde 27% a 23% en cuatro años fue aprobado en la Cámara y fue definido por parlamentarios y el Ejecutivo como el «corazón» de la iniciativa. La reintegración del sistema tributario, también aprobada de forma gradual hasta una reintegración total prevista para 2031, pasó con votaciones más ajustadas que mostraron fracturas internas en varias bancadas. La Comisión de Hacienda ya había respaldado ese artículo en una votación previa con 9 a favor (incluyendo al PDG), 1 abstención y 3 en contra, lo que anticipó la estrechez en Sala. Esas medidas buscan, según el Ejecutivo, aumentar competitividad e inversión; críticos advierten riesgos fiscales.
Apoyos bisagra del PDG
La bancada del Partido de la Gente jugó un rol decisivo: en la Comisión y en Sala varios de sus diputados respaldaron la rebaja tributaria y la reintegración, y la dispersión interna del partido —con votos variables— permitió al Ejecutivo salvar artículos que, sin su apoyo, probablemente habrían caído. El jefe de bancada Juan Marcelo Valenzuela y legisladores como Alex Nahuelquín, Javier Olivares y Patricio Briones fueron mencionados entre quienes facilitaron la mayoría en numerales clave; la bancada, sin embargo, tuvo posturas divergentes y recibió libertad de acción en votaciones. La negociación incluyó promesas de medidas sociales puntuales dirigidas a grupos como familias con necesidades específicas, acuerdo que quedó reflejado en la dinámica de votación.
Victorias y contramarchas
No todos los intentos del Ejecutivo prosperaron: la Sala rechazó por amplia mayoría propuestas como eliminar la franquicia tributaria del Sence (artículos 26 y 27) y tumbó una norma que buscaba eximir a plataformas de IA de pagos por propiedad intelectual. En contraste, la Cámara aprobó una indicación sobre sala cuna universal, pero el ministro Quiroz anunció reserva de constitucionalidad frente a esa medida por su impacto fiscal. Además, se aprobaron disposiciones sobre exenciones para adultos mayores y facilidades de pago del CAE, mientras medidas como la invariabilidad tributaria por 25 años quedaron sujetas a fuerte controversia.
La reacción opositora
Las bancadas de izquierda y el centroizquierda calificaron la aprobación como un retroceso que favorecería a los «más ricos» y anunciaron movilización jurídica y parlamentaria: Constanza Martínez (Frente Amplio) dijo que «pierden las familias chilenas», Lautaro Carmona (PC) afirmó que beneficia al gran capital y Daniel Manouchehri (PS) advirtió sobre efectos fiscales y recortes sociales. El diputado Jaime Mulet (FRVS) confirmó su intención de recurrir al Tribunal Constitucional, y múltiples reservas de constitucionalidad fueron presentadas durante la sesión para sostener esa estrategia. La oposición apostará ahora a que el Senado revierta o modifique los puntos más controvertidos.
El proyecto, presentado como Plan de Reconstrucción Nacional y Desarrollo Económico y Social del gobierno de José Antonio Kast, integró medidas tributarias, laborales, ambientales y de apoyo a damnificados por incendios en Valparaíso, Ñuble y Biobío. El Consejo Fiscal Autónomo y el Fondo Monetario Internacional habían advertido sobre impactos fiscales y la necesidad de ajustar metas de déficit y deuda, lo que alimentó el debate técnico y político durante las comisiones de Hacienda, Trabajo y Medio Ambiente. La tramitación arrancó en comisiones la semana previa y el Ejecutivo presionó por suma urgencia; tras la votación en la Cámara, la disputa se traslada ahora al Senado y a los recursos de inconstitucionalidad promovidos por la oposición.
Está en disputa el balance entre estímulo a la inversión y el costo fiscal: el gobierno afirma que la reforma atraerá inversión y empleo, mientras la oposición y órganos técnicos como el Consejo Fiscal Autónomo sostienen que el paquete genera un impacto fiscal neto negativo y riesgos para el gasto social. También hay versiones encontradas sobre la constitucionalidad de la invariabilidad tributaria y el alcance de las reservas presentadas por la Cámara.
En las próximas semanas el proyecto pasará al Senado, donde el equilibrio de fuerzas es distinto y la influencia del Partido de la Gente es menor; allí se discutirán indicaciones y posibles modificaciones. El Ejecutivo dijo aspirar a despachar la reforma antes de septiembre para que sus efectos operen al presentar el presupuesto anual, y anunció que ingresará indicaciones en la Cámara de Educación y otras materias. Paralelamente, la oposición formalizará recursos y reservas ante el Tribunal Constitucional (Jaime Mulet ya anunció su intención), lo que podría frenar o recomponer artículos si el TC admite las impugnaciones.