Actualización de la NOAA/CPC indica mayor probabilidad de un El Niño fuerte o muy fuerte que podría intensificarse hacia otoño-invierno y afectar el clima global
01El fenómeno de El Niño está emergiendo más rápido de lo previsto en el Pacífico tropical y las últimas estimaciones del Centro de Predicción Climática (CPC) de la NOAA señalan que hay una probabilidad de 2 de cada 3 de que la intensidad máxima sea fuerte o muy fuerte, con posibilidad de alcanzar la categoría de “Súper” El Niño hacia el otoño o el invierno boreal.
02Las previsiones del CPC han cambiado respecto al mes anterior: la temperatura media del agua en la región Niño 3.4 está justo por debajo del umbral de +0,5 °C ahora, pero se espera que lo supere en el próximo mes; además, la probabilidad de que El Niño persista hasta el invierno aumentó a 96%. Paralelamente, la probabilidad de un Súper El Niño entre noviembre y enero subió de 1 en 4 a cerca de 1 en 3 en la evaluación más reciente.
03El impulso actual se explica por un gran reservorio de agua cálida acumulado en las profundidades del Pacífico ecuatorial central y oriental; esa agua tiende a aflorar a la superficie con el tiempo, iniciando y reforzando el episodio de El Niño. Ese proceso oceánico combinado con cambios en la atmósfera es clave para la magnitud final del evento.
04No obstante, los pronosticadores del CPC advierten que “aún existe una incertidumbre sustancial respecto de la intensidad máxima de El Niño”. Michelle L’Heureux, científica que lidera los pronósticos de El Niño y La Niña en el CPC, señaló que un El Niño más fuerte es más probable si los cambios en la atmósfera se sincronizan con los del océano este verano —por ejemplo, con un debilitamiento de los vientos ecuatoriales al mismo tiempo que suben las temperaturas oceánicas—.
05Algunos modelos informáticos, considerados habitualmente fiables, muestran que el posible Súper El Niño de este año podría incluso ser el más intenso registrado. De confirmarse como Súper, sería el primero desde 2015–2016 (hasta ahora el más fuerte en los registros de la NOAA desde 1950); otros Súper El Niños históricos ocurrieron en 1997–1998, 1982–1983 y 1972–1973.
06Una consecuencia esperada a escala planetaria es el aumento del calentamiento global a corto plazo: El Niño “carga los dados” para que 2026 o 2027 se conviertan en los años más cálidos registrados. La NOAA ya considera “muy probable” que 2026 esté entre los cinco años más cálidos incluso antes de contabilizar por completo el efecto potencial de El Niño.
07En lo meteorológico, un El Niño fuerte o Súper suele producir un ‘cambio de guion’ en las temporadas de huracanes: condiciones que inhiben la formación de tormentas en el Atlántico tropical y el Caribe, pero que aumentan la actividad en el Pacífico central y oriental; eso podría elevar las amenazas para Hawái y el suroeste de Estados Unidos, según la trayectoria de los sistemas tropicales.
08Los impactos regionales típicos incluyen inviernos más cálidos de lo normal desde el norte de EEUU hasta el oeste de Canadá y Alaska (aunque se pueden dar olas de frío puntuales), y una franja sur de EEUU más húmeda y fresca por la corriente en chorro reforzada. En verano boreal, se espera reducción de las lluvias monzónicas en India y el sudeste asiático, aumento de sequías en el Caribe y posibles intensificaciones de sequía en el sureste de África durante el verano austral (diciembre-febrero). Además, El Niño puede favorecer olas de calor, aumentar el riesgo de incendios forestales y provocar tanto inundaciones como déficits hídricos en distintas regiones.