El JNE proclamó a los candidatos para el 7 de junio tras cerrar el conteo; la decisión llega entre denuncias de fraude y un margen estrecho.
El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) proclamó este domingo a Keiko Fujimori y Roberto Sánchez como los dos candidatos que disputarán la segunda vuelta presidencial de Perú el 7 de junio, tras concluir el escrutinio al 100% de las actas. La ONPE cerró el conteo 33 días después de la votación del 12 y 13 de abril: Fujimori obtuvo cerca del 17,19% y Sánchez 12,03% de los votos válidos. El tercero en la tabla, Rafael López Aliaga, quedó a apenas 21.210 votos del segundo lugar. La ceremonia se realizó con la asistencia de observadores internacionales y representantes partidarios.
La proclamación pone fin a semanas de recuentos y audiencias públicas que revisaron miles de actas impugnadas y ampliaron el calendario electoral, pero también enciende una nueva etapa de polarización y recursos legales. La diferencia estrecha entre el segundo y el tercer lugar y el alto porcentaje de votos nulos y blancos elevan la tensión política. El resultado define al país que enfrentará un nuevo quinquenio marcado por la inestabilidad: Perú ha tenido ocho presidentes en la última década. La decisión del JNE allana la organización del balotaje, pero deja abiertas apelaciones judiciales y demandas de nulidad.
El presidente del JNE, Roberto Burneo, presidió la ceremonia de proclamación y defendió la transparencia del proceso tras semanas de recuentos y apelaciones. El pleno del tribunal firmó el acta de proclamación con la presencia de personeros de los partidos y misiones de observación internacional; Burneo subrayó el compromiso institucional de respetar los resultados y la voluntad ciudadana. Con la firma quedó formalizado el calendario hacia el balotaje del 7 de junio y la ONPE comienza ahora las tareas administrativas del segundo turno.
“la voluntad de las urnas se respete”— Roberto Burneo
La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) informó que llegaron al 100% de actas contabilizadas tras revisar 92.766 actas y que sesenta Jurados Electorales Especiales (JEE) intervinieron para dirimir más de 5.000 actas impugnadas. Ese trabajo prolongó el escrutinio y obligó a recontar votos en audiencias públicas, lo que explicó el desfase de más de un mes entre la votación y la proclamación oficial. El alto número de candidaturas —35— y la complejidad de las observaciones justificaron las demoras administrativas.
Rafael López Aliaga rechazó la proclamación y anunció que su partido impulsará recursos para anular el proceso, denunciando sin pruebas un supuesto fraude y calificando la proclamación como un “golpe de Estado”. Sus mensajes en redes y protestas públicas mantienen la tensión y motivan las solicitudes de impugnación ante el JNE. Desde el oficialismo electoral advirtieron que los reclamos no modificarán el resultado proclamado mientras no aporten pruebas que alteren los cómputos cerrados.
“Se acaba de consumar el golpe de Estado, el fraude electoral en Perú. ¡Impugnaremos de inmediato este grave delito de traición a la patria!”— Rafael López Aliaga
Keiko Fujimori arrancó la campaña de segunda vuelta con reuniones públicas y privadas; el sábado se reunió con el expresidente Pedro Pablo Kuczynski, acto que celebró en redes al reclamar unidad nacional. Fujimori ha intentado presentar el balotaje como una oportunidad para la “reconciliación” y buscar apoyos en sectores conservadores que la acompañaron en pasadas campañas. Su ventaja en la primera vuelta la coloca como favorita sobre el papel, aunque ha perdido tres segundas vueltas previas.
“Debemos priorizar la reconciliación, el diálogo y la unidad de todos los peruanos para combatir la inestabilidad y el caos”— Keiko Fujimori
Roberto Sánchez, el candidato de Juntos por el Perú que se declara castillista, inició actos en distritos populares y acusó la existencia de “colusión” entre redes criminales y poder político, tono que espera marcar su campaña de cara al balotaje. Sánchez enfrenta además una investigación por presunta declaración falsa ante la autoridad electoral, lo que añade un componente judicial a la carrera. Observadores internacionales, incluida la Misión de la OEA, llamaron a la responsabilidad democrática y a evitar discursos que aumenten la polarización.
El principal desacuerdo es la denuncia de fraude planteada por Rafael López Aliaga y su pedido de nulidad de la proclamación, frente a la postura del JNE y la ONPE de que el recuento y las apelaciones fueron resueltas y no cambian el cómputo final. Las cifras clave en disputa son la diferencia de poco más de 21.000 votos entre Sánchez y López Aliaga y las miles de actas con observaciones que motivaron los recuentos. Mientras López Aliaga exige nuevas auditorías, el JNE mantiene que la proclamación es irreversible sin pruebas.
El próximo hito visible es la jornada del 7 de junio, cuando se celebrará la segunda vuelta; entre tanto, se esperan recursos legales formales por parte de Renovación Popular y la programación de debates y logística para el voto en el extranjero. El JNE y la ONPE deberán resolver los plazos para impugnaciones y coordinar el calendario de campaña en menos de un mes, mientras las misiones de observación siguen de cerca cualquier nueva irregularidad reportada.