Operaciones aéreas de inteligencia frente a la isla, la visita del director de la CIA a La Habana y reportes sobre una inminente acusación por el derribo de 1996 elevan las tensiones en medio de sanciones y un bloqueo petrolero
01Desde comienzos de febrero de 2026, Estados Unidos ha incrementado notablemente los vuelos de recopilación de inteligencia frente a las costas de Cuba: al menos 25 misiones con aviones tripulados y drones —principalmente P-8A Poseidon de patrulla marítima, un RC-135V Rivet Joint y varios MQ-4C Triton— han operado cerca de La Habana y Santiago de Cuba, en algunos casos a menos de 64 km (40 millas) de la costa, según un análisis de datos públicos de seguimiento aéreo.
02Analistas y medios señalan que la visibilidad pública de esas misiones —pese a que las aeronaves podrían ocultar sus balizas ADS‑B— plantea la posibilidad de un propósito señalizador hacia La Habana; además, se recuerda un patrón parecido antes de operaciones contra Venezuela e Irán, cuando un aumento de vuelos de inteligencia coincidió con escaladas militares y diplomáticas.
03Los aumentos en las operaciones aéreas se producen en paralelo a un endurecimiento de la política estadounidense: la Casa Blanca de Donald Trump ha impuesto sanciones ampliadas y un bloqueo petrolero práctico a Cuba desde enero de 2026, y el presidente ha intensificado su retórica sobre la isla —diciendo, entre otras declaraciones registradas públicamente, que “pronto se ocupará de Cuba” y llamando al país “fallido”—, lo que fuentes citadas por medios describen como frustración de Trump por la permanencia del régimen cubano.
04En medio de ese contexto, el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), John Ratcliffe, viajó a La Habana y encabezó una delegación que se reunió con representantes del Ministerio del Interior y los servicios de inteligencia cubanos —incluidos el ministro Lázaro Álvarez Casas, los jefes de inteligencia Ramón Romero Curbelo y de contrainteligencia Norge Fermín Enrich Pons—; el encuentro fue aprobado por la llamada “Dirección de la Revolución” y contó también con la presencia de Raúl Guillermo Rodríguez Castro ("Raulito").
05Las versiones oficiales difieren en el énfasis: La Habana dijo que durante la reunión sus representantes demostraron que Cuba “no constituye una amenaza para la seguridad nacional de EE. UU.” y negó albergar o apoyar grupos terroristas o bases extranjeras; la CIA, según comunicados y fuentes, llevó el mensaje de que Washington está dispuesto a explorar un diálogo más amplio sobre asuntos económicos y de seguridad, pero condicionado a “cambios fundamentales” por parte del Gobierno cubano.
06Paralelamente, medios estadounidenses informaron que el Departamento de Justicia estaría preparando una acusación formal contra el expresidente cubano Raúl Castro por el derribo en 1996 de dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate —hecho que costó la vida a cuatro personas—; CBS y el Miami Herald señalaron que la presentación ante un gran jurado podría anunciarse el 20 de mayo en un acto en Miami, aunque hasta la fecha las autoridades no han confirmado oficialmente la decisión.
07Estos movimientos —vuelos de inteligencia visibles, sanciones y bloqueo energético, la visita del jefe de la CIA y la posible imputación contra una figura histórica del régimen— amplifican la tensión bilateral y aumentan el riesgo de escalada. Funcionarios del Pentágono y del Departamento de Justicia han declinado comentarios públicos sobre varios de estos asuntos, mientras La Habana pide alivio del bloqueo como condición para aceptar ayuda y advierte que respondería con tácticas de guerrilla ante una intervención militar.
08En síntesis, la combinación de inteligencia aérea intensificada, contactos directos de alto nivel y la amenaza de cargos penales contra líderes históricos sitúa a la relación entre Washington y La Habana en uno de sus momentos más tensos en décadas, con un calendario cercano que podría traer anuncios formales (como la eventual acusación a Raúl Castro) y que mantiene abiertas las dudas sobre una posible desescalada o un mayor enfrentamiento.